¿Qué pasó? Es la interrogante que cobró fuerza la mañana de ayer cuando nadie se atrevía a hablar porque la noticia sonaba "extraña".
Magaly Castillo, de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, fue una de las que evidenció sorpresa. "¿Es verdad?", y sin dar tiempo para cuestionamientos, prefirió esperar la oficialización de la renuncia.
Del mismo modo, Xiomara Ambulo, representante del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CoNATO) ante el Consejo Nacional contra la Corrupción que hasta ayer jueves dirigió Arboleda, no estaba al tanto y siguiendo la línea de Castillo, optó por no comentar.
Lo cierto es que no todos eran ajenos al asunto. El secretario general del Frente Anticorrupción, Enrique Montenegro, no sólo sabía que Arboleda se iría, sino que además lo atribuyó a "la dificultad que estaba teniendo para realizar su trabajo".
Los nombres que salieron a relucir durante la conversación con Montenegro fueron los de la procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, y al contralor general de la República, Dani Kuzniecky.
Pero poco después del mediodía, dejó de ser rumor. Arboleda renunció y las supuestas razones aparecen esbozadas en un comunicado del Ministerio de la Presidencia, de cuatro puntos que parecen gritar: "al buen entendedor pocas palabras".
Lo que se dice es que empezó la hora de la "amplia evaluación en torno al desempeño de los funcionarios en las diversas áreas de gestión pública".
Cristóbal Arboleda no fue la excepción y una vez al tanto " decidió poner su cargo a disposición del presidente Martín Torrijos".
El jurista lo hizo nuevamente. Sucede que ya el 31 de mayo de 2004 le había dicho adiós a un cargo público cuando ejercía como fiscal superior especial del Ministerio Público y las razones fueron en principio meras especulaciones, hasta que el propio abogado dijo: "salí del Ministerio Público porque surgieron divergencias entre el procurador general de la Nación (José Antonio Sossa y yo)".
Pasaron los meses y el escenario pasó a ser una oficina del área bancaria donde a estas horas ya no deben haber rastros del "zar" ni de los 160 casos de corrupción que quedarán en el tintero para su sucesor.
Curiosamente, antes que las críticas a una gestión de cuatro meses y un par de días, que concluyó ayer, salieran a la palestra, Arboleda partió por delante, aclarando que él no tenía "facultades para detener e imponer medidas cautelares y solicitar ante los tribunales que a una persona se le imponga una sanción penal tras habérsele probado su participación en un acto de corrupción. Es el protagonista y dirigente de una cruzada anticorrupción".
Tanto Juan Antonio Tejada, defensor del pueblo, como Angélica Maytín, de Transparencia Internacional, coinciden en que queda mucho por hacer.
El Consejo Nacional Contra la Corrupción sólo se reunió una vez, el pasado 15 de febrero. El segundo encuentro se programó para el 17 de marzo y se discutiría la creación de un reglamento de funcionamiento, así como una política pública anticorrupción.
Arboleda había prometido investigar la compra de autos lujosos para la Cumbre Iberoamericana del 2000, el hundimiento del HP-1430, la presunta falsificación de licencias de marinos y oficiales de marina mercante y el caso Prados del Este, así como el uso de las partidas discrecionales por la pasada administración de gobierno.
El "zar" perteneció a un grupo marxista-leninista universitario, según confesó a Panamá América.