No sólo en Roma, en Panamá los cristianos ofrecieron rezos y vigilias por el Papa. En la Divina Misericordia se oró por el Pontífice, al igual que en otras iglesias de la ciudad. Mientras que algunos se dedican a los rezos, otros se dedican a la venta de imágenes, rosarios y velas para que los fieles seguidores de este servidor de la iglesia oraran por Él.
"Tenemos un sentimiento de gratitud por el especial cariño que tuvo a nuestra patria y que se expresó en horas sombrías y en horas de alegrías", dijo el presidente chileno Ricardo Lagos.
Por su parte, el presidente venezolano, Hugo Chávez, expresó su pesar por la muerte del Pontífice, quien visitó en dos ocasiones ese país sudamericano.
"Era un Papa muy humano que quedará para la historia. Yo le tuve gran cariño y mucho afecto. Desde aquí nos sumamos al dolor mundial", expresó Chávez.
En Nicaragua, el presidente Enrique Bolaños decretó una semana de duelo y manifestó el profundo dolor que le causó la "desgarradora noticia, que ha sumido en un hondo luto y congoja al Gobierno y pueblo de Nicaragua".
Oscar Berger, de Guatemala destacó que con el fallecimiento del Papa se "apaga una luz que ha iluminado a los hombres y las mujeres de todo el mundo".
En tanto, en México, la estatua de bronce de Juan Pablo II, a un costado de la Basílica Antigua de Guadalupe, se convirtió en el improvisado altar público ante el cual los fieles han estado desfilando entre sollozos colocando sus ofrendas.
En Chile, la muerte de Juan Pablo II coincide con la visita que hace 18 años realizó a ese país durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
En el 2002, el Papa canonizó a Juan Diego, el primer santo indígena de la Iglesia católica.
El Sumo Pontífice viajó 18 veces a América Latina proclamándola como "el continente de la esperanza"".