ESCALOFRIANTES son las cifras de muertes por atropello que diariamente aumentan a causa de irresponsables conductores que se creen los dueños del mundo cuando están frente al volante.
Muchas son las inocentes víctimas que pierden la vida en fracciones de segundos sin que sus agresores paguen por sus acciones.
En lo que va del año se han dado 73 casos de accidentes de tránsito.
El año pasado en los primeros dos meses del año se dieron 31 casos por atropellos , mientras que en lo que va del año se han dado 27 casos.
Lo cierto es que de esas 27 victimas que hay en el 2005 Miriam Martínez es la más reciente, una humilde trabajadora de nacionalidad colombiana, oriunda de Armenia, Quindio, que se ganaba la vida desde hace 7 años con el negocio de comida rápida que tenía en el área de El Dorado, específicamente en la vía Miguel Brostella, donde era mejor conocida como "La Tía" y donde por útima vez se le vio.
Los lunes, martes y miércoles Miriam, quien era una mujer muy querida por ser luchadora como señalaron sus hermanas y amistades, laboraba en el área de El Dorado, mientras que los jueves, viernes y sábados vendía hot dog en la parte baja del edificio donde vivían en Vía Argentina, ya que era padre y madre, por lo que trabajaba duro para llevar el sustento a su hogar.
"Venimos de dolor tras dolor. Hace 7 meses se murió nuestra madre y ahora Miriam ", señalaron Elizabeth y Mireya Martínez, quienes con lágrimas en sus ojos veían lejos de la realidad el que su hermana ya no estuviera más con ellas.
"No podíamos creer lo que Pablo, un amigo que laboraba por el área y le llevaba té, nos decía: que nuestra hermana estaba muerta.
Fue algo horrible", indicó Elizabeth.
Miriam Martínez tenía 18 años de vivir en Panamá.
Logró su estadía en esta ciudad, donde le tocó superar obstáculos muy difíciles.
Todo lo que tenía lo obtuvo con mucho sacrificio y sin embargo ya no estará más, fueron las palabras de Elizabeth, quien en medio de su dolor recordaba la gran mujer que fue Miriam.
Mirian Martínez era una persona muy sencilla, alegre, muy querida por todo aquel que la conocía y sobre todo trabajadora, señalaron sus hermanas y amistades que no aceptan que por culpa de la imprudencia de un conductor ebrio Estefania, su hija, de tan sólo diez años de edad, crezca sin su madre, señaló Mireya Martínez.
Estefanía cursa el 5to. grado en el Instituto Episcopal de Panamá. La niña, aseguran sus familiares, está desecha ya que se encontraba de vacaciones en Colombia.
En medio del dolor lo único que sus familiares exigen es justicia ". Pedimos a las autoridades que no porque mi hermana era extranjera el caso quede en el olvido como ocurre con los miles de emigrantes que son asesinados fuera de sus países", señaló Elizabeth Martínez.
La ciudad se torna cada vez más peligrosa
Cada año se multiplica la cifra por accidentes de tránsito que carecen de responsables.