Fausto Pérez, de la dirección del Discapacitado del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUNMFA), conoce la realidad a la que alude Fanny Wong, la ha vivido en carne propia porque es invidente.
Desde su cargo en el ministerio está intentando que todo cambie, aunque debe ser "poco a poco... con paciencia".
Un buen arranque, a su juicio, es la necesidad de capacitar a los arquitectos sobre los que pesa el diseño de las edificaciones.
Siendo así, se han llevado a cabo seminarios de capacitación y en estos momentos Panamá cuenta con un grupo de profesionales empapados en el tema.
Sin embargo, la labor apenas comienza, pues Pérez aseguró que la asistencia a estos cursos ha sido escasa.
Otra parte del asunto pesa sobre las espaldas de la dirección de Obras y Construcciones de la Alcaldía de Panamá.
Pérez reconoce que "están haciendo su parte", pero ocurre que es una tarea de sensibilización en la que también están involucrados empresarios y la propia comunidad. Mientras ello ocurre "hay que seguir, no desmayar ante los repetidos intentos".
"¿Qué hace un discapacitado como yo todos los días?... eso es lo que me gustaría mostrarles".
Ese deseo de Fanny se tradujo en principio en la necesidad, por ejemplo, de abordar un autobús para viajar al interior del país o probablemente al área oeste. Sonaba sencillo. Minutos después, ambos casos resultaron toda una odisea. Las primeras letras muertas de una ley y una reglamentación que data del 12 de noviembre del 2002, saltaban a la vista.
Artículo 46: "Los autobuses existentes destinarán dos de sus puestos delanteros a personas con discapacidad, embarazadas, niñas, niños y adultos mayores. En los interiores habrán facilidades para personas con discapacidad".
Y qué decir del artículo siguiente: "las empresas de transporte incorporarán a sus flotas unidades con especificaciones que permitan su utilización por parte de personas con movilidad reducida o en sillas de ruedas a fin de cumplir con lo preceptuado en la Ley 42".
Añadido a lo anterior, la norma señala que las unidades nuevas deben disponer de especificaciones de acuerdo a planes específicos que van desde un vehículo por línea en el año 2003, hasta un 40% de la flota total.