El expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, Felipe Rodríguez, mostró ayer preocupación por los elevados niveles de corrupción que enfrenta la sociedad panameña, tras señalar que este flagelo "galopa felizmente" tanto en el sector privado como en el gubernamental.
Admitió que el fenómeno de la corrupción atenta contra la libre empresa panameña, ya que las preferencias que se producen cuando hay este flagelo afectan a las compañías debidamente constituidas que buscan hacer las cosas legal y correctamente.
Un estudio desarrollado por el Banco Mundial sobre la magnitud de la corrupción en la región determinó que este fenómeno es uno de los obstáculos más importantes de la actividad empresarial.
Las transacciones corruptas, de acuerdo al estudio, no sólo perjudican la reputación de las empresas involucradas, sino que destruyen las economías nacionales, retrasan el tránsito a la democracia, o bien, deterioran los valores democráticos ya instalados.
Agrega que la corrupción ha deteriorado la confianza de los inversionistas y causado fuertes salidas de capital que han obstaculizado la inversión productiva y la estabilidad macroeconómica.
Rodríguez advirtió que la corrupción es un "mal" que afecta a todos los sectores porque tanto los empresarios como los altos funcionarios estatales pueden verse involucrados con ella.
En Panamá definitivamente existe corrupción, esto ha sido reconocido por todos los gobiernos y "es un mal que nos afecta a todos los niveles", manifestó.