La Corte Suprema de Justicia requiere dar un giro de 180 grados para superar la "parálisis administrativa" que enfrenta y que en parte es responsabilidad de la administración que la manejó entre el 2002 y 2003, afirmó el magistrado Arturo Hoyos.
En una entrevista con El Panamá America, sostuvo que la Corte requiere cambiar su rumbo y quienes la dirigen deben entender la seriedad del problema, para aplicar correctivos.
Aceptó que existe una percepción interna y externa sobre la paralización de algunos programas importantes que se deben desarrollar para mejorar la justicia.
Subrayó la responsabilidad de la presidencia anterior en el retroceso de la Corte en materia de independencia judicial, organización administrativa interna y el divisionismo entre los magistrados.
Alegó que la pasada administración (del magistrado Adán Arjona) no tomó en cuenta al resto de los magistrados en los proyectos de ayuda internacional, no creó un consenso para su desarrollo y por eso la nueva dirigencia no se sintió comprometida con ellos.
Consideró como inaceptable el hecho que se esté echando por tierra la colaboración de un aliado tan importante como Estados Unidos, en alusión al retiro de la ayuda económica por parte de USAID.
Recordó que cuando él ocupó la Presidencia de la Corte, las autoridades estadounidenses prestaron una ayuda valiosa en el terreno de la justicia penal y modernización de la justicia civil.
"Creo que ahora la Corte no va por buen camino, si sigue el camino que lleva irá rumbo al desastre, por lo que ahora se impone la aplicación de un giro radical", planteó.
Dijo sentir mucho respeto por las personas que en la actualidad dirigen la institución, pero consideró necesario rectificar errores, corregir rumbos y cambiar estilos autoritarios. También recalcó que es justo reconocer que la actual dirigencia heredó muchos problemas en el terreno financiero.
Hace más de 4 años Hotel Decameron abrió las puertas en Panamá con una inversión inicial de 12 millones de dólares, luego sumaron 6.5 millones para la construcción de la segunda fase, hoy día la inversión puede sobrepasar los 20 millones de dólares.
El Grupo español Barceló inició las operaciones de su hotel de playa, luego de haber realizado una inversión inicial de 15 millones de dólares.
En el año 2001 se concreta la compra de Cervecería Nacional por parte del Grupo colombiano Bavaria, con una inversión de casi 300 millones de dólares.
Un año más tarde la empresa holandesa creadora de la marca Heinanken entra al mercado panameño con la compra de Cervecería Barú - Panamá, con la compra de las más de 3 millones de acciones de la compañía panameña.
Varios años anteriores, la mejicana Cemex adquiría el control total de Cemento Bayano y un consorcio colombo - suizo compró Cemento Panamá, comenzando con ello la importación de los sacos de cemento de otros mercados.
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