Nación

La Dama de las Chabelitas


Y con su toque de amor despertó a las durmientes semillas...
Parecería el inicio de un cuento, si no fuera porque es realidad. Alicia D"Mesa, la que por treinta años ha sido conocida en La Chorrera en su empresa Estereo Oeste como "La Dama del Micrófono", con paciencia, ternura, calor humano, disciplina, organización y una férrea voluntad para llevar a la práctica las metas que se traza, inició en su hogar una asombrosa tarea, que ha hecho que quienes la conocen la llamen ahora "la Dama de las Chabelitas".
Poseedora de una sensibilidad, percepción y capacidad de observación que la hacen especial, es una generadora nata de ideas. Y ejecutora de planes.
"Tengo una primicia y quiero que usted sea la primera en tenerla", nos había comunicado días antes y acordamos que la entrevista sería el domingo 26 en su casa. Reside en la barriada La Revolución en La Chorrera y nos había pedido que el diálogo fuese en su casa, por una razón especial que según nos dijo nos revelaría después. Y, vaya si fueron toda una revelación ella como persona (multifacética), sus proyectos y aptitudes.
Lo primero que nos mostró fue el congelador de su refrigeradora repleto con bolsas de plástico transparente llenas de pulpa de guanábana.
Más de cien libras de pulpa de guanábana ha podido sacar de las guanábanas que ha cosechado durante todo un año en un árbol de guanábana que desde que su yerno lo plantó hace una década esporádicamente daba uno que otro fruto. Desde que la señora D"Mesa se mudó a la casa hace cosa de un año y comenzó a "mimar" y ocuparse del árbol, éste en reciprocidad a sus celosos cuidados ha sido pródigo. Produce todo el año. Incluso gajos de hasta siete guanábanas.
Su producción la comparte. Regala frutas y semillas. Y ante tanta producción recurrió a vender la pulpa congelada de la fruta a restaurantes.
"¿Quién me iba a decir que estas cosas tan maravillosas me pasarían?, se pregunta en voz alta.
"Es la mano de Dios", se responde Alicia D"Mesa, mientras con sus amorosas manos riega las semillas de papaya (110) y guanábana (50) que sembró minutos antes en vasijas desechables de plástico. Todo en el fregador de su cocina. Con un cuidado enternecedor.
Con un amor que reflejaba en sus ojos y en cada gesto hacia las pequeñas semillas y plantones, nos mostró sus plantones (250 de guanábana, 90 de limones...), acomodaditos ordenadamente en platos de cartón desechables. Y las semillas recién germinadas. El piso de cemento está repleto de plantones, la entrada y la pared frontal de su casa adornadas por maceteros colgando cargados de hermosas chabelitas.
Pero, su "toque mágico" no se reduce sólo al guanábano. Hace que casi cualquier semilla que siembra le germine. ¿La fórmula?: tiempo, dedicación...y una gran dosis de cariño.
"Es la mano de Dios. Tiene que ser El quien me puso esta misión en la vida", repitió no menos de cinco veces durante la entrevista. Y compartió con nosotros su sueño que desea hacer público: "Enseñar yo misma a los presos a sembrar. Para que se entretengan en algo productivo, que les va a generar un modo de vida cuando se reincorporen a una sociedad que los tiene marcados y los rechaza". Planteó que, a la vez esto permitiría que con lo que se recaude en concepto de la venta de plantones (en el caso de los de guanábana en 4 meses están listos para ser trasplantados y se venden a B/.4.00) una parte se utilice para sufragar los gastos de los reos en las cárceles por lo cual no serían una carga social.
"Y estaríamos reforestando el país", apuntó.
Siguió diciendo que también aspira a que se le permita hacer lo mismo en los colegios, con los niños "para, desde pequeños "sembrar" en ellos la semilla del amor hacia las plantas".
"Unidos podemos hacer cosas muy bonitas", manifestó.
Cuando se movía entre sus chabelitas- posee una novedosa variedad, entre las que se destacan las rojas y las rosadas jaspeadas que no son comunes- parecía una reina en un vergel.
Sorprendentes son los logros de la señora Alicia D"Mesa, al punto de que un ingeniero del Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables, INRENARE, que visitó su hogar así se lo expresó. Y le dijo que está revolucionando el sistema de sembrar.
Tiene en su cocina todo el equipo que necesita para sembrar sus semillas: Vasijas de plástico, tierra, abono, su "mamadera" para regar sus semilleros, un pica hielos para perforar los platos de cartón. Nos hizo una demostración del proceso. Aunque, usualmente siembra es de noche. Todas las noches. Casi siempre a partir de las siete u ocho cuando ha regado, sólo lo necesario para humedecer la tierra, los cientos de plantones que tiene en vasijas de plástico. A veces se entretiene sembrando hasta la medianoche, o escucha la televisión mientras teje.
"Espero que un plato de éstos tenga el nombre de nuestro Presidente", dijo, mientras con el punzón perforaba uno y nos invitaba a sembrar con ella.
En cada vasija de plástico pequeña sembró 10 semillas de papaya. En los platos grandes 50 de guanábana. Es la primera vez que siembra de papaya. Antes además de las de chabelita (de las que tiene miles de semillas celosamente guardadas) había sembrado de naranja, limón y toronja. Planea iniciar un jardín colgante donde sembraría semillas de tomate......
Recicla todo. Abona sus árboles de aguacate y guanábana con material orgánico (cáscaras de frutas y vegetales, hojas secas, hierba...).
Ha probado sembrando dos semillas juntas para aprovechar el mínimo espacio. "Si yo lograra que mil dueños de casa sembraran un arbolito...", dijo y compartió otro sueño con nosotros: "Quisiera que un día cuando la gente pasara por La Chorrera dijera esta es la ciudad Jardín La Chorrera".
Su casa parece un espejo. Se aprecia el gusto exquisito de quien fue una excelente fuente y anfitriona. ¿Cómo hace Doña Alicia D"Mesa para cumplir con su rol de empresaria, voluntaria en grupos a los que pertenece, periodista, ama de casa, tejer colchas y cortinas y además atender su vivero de varios cientos de plantones?
"Con mucha organización. Creo que el tiempo es algo tan valioso y que se desperdicia sin reparos. Hay tiempo para todo. Es asunto de planificar". Y no posponer. Ser personas de acción, no meros soñadores cuyas palabras, promesas y sueños se los lleva el viento, se apolillan o se derrumban como un castillo de arena ante las primeras barreras con que se estrellan.
La gente le pregunta si tiene alguien quien se haga cargo de las labores del hogar y le ayude con el resto de la faena. Nos confía, sonriente, mientras nos muestra sus manos, que les contesta: "Sí, tengo dos empleadas: la derecha y la izquierda".
En la emisora está desde las siete de la mañana a las cuatro de la tarde. Luego, a disfrutar del placer de ayudar a salvar el planeta.
Hija de una poetisa, el amor por las plantas fue una de las herencias de su madre, Aurelia León de Araya. "Desde que yo era una niña me enseñó que las plantas tenían vida y que como a los bebés había que cuidarlas. Y eso es lo que he hecho". Anota cada detalle del crecimiento de éstas. Desde que planta la semilla.
Preservará por siempre su gratitud hacia los sabios consejos de su madre, a la que creemos dedicó la canción "Mama Vieja" con que nos regaló mientras hacia gala de su habilidad (innata también) como tamborera. Después cantó "Cuando salí de Chile". Su tierra natal.
Desde hace 30 años en que escogió a Panamá como su patria adoptiva, "nunca he dormido fuera de La Chorrera", dijo Alicia D"Mesa, la primera mujer que operó controles en Panamá. En tiempos en que otro grupo destacado de mujeres se dedicaba a grabar radionovelas ella tenía programas radiales de opinión. En Chile se inició en la locución radial desde los nueve años. Fue escogida por Radio La Patria entre estudiantes de primaria por los matices que daba a su voz, en un concurso infantil de locución. Trabajó con Don Pedro Heredia. También laboró para Radio Cooperativa Vitalicia, Radio Minería, con locutores de la talla de Raúl Mata, Joaquín Blaya, Carlos Alberto Palma...
Hablando de radiolocutoras nos dice que admira muchísimo a Gladys Vidal y que le encantaría conocerla.
Volviendo al tema de su mística, de la hermosa labor que realiza y la idea que desea sembrar para que germine en los gobernantes y todo aquél conciente de que es importante la reconciliación de la humanidad con la naturaleza, le preguntamos a tan agradable interlocutora si no se agota y celebramos su apertura en cuanto a compartir lo que va descubriendo sobre el crecimiento de las plantas.
Planteó que si Dios nos permite hacer una cosa no podemos ser nosotros los únicos que disfrutemos de sus beneficios.
Como el árbol que con su follaje da sombra sin discriminar, así debemos ser con nuestras aptitudes y conocimientos. Ese es el punto de vista de la polifacética, dulce, abierta, respetuosa, pródiga en atenciones y sonrisas Alicia D" Mesa.


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75672
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América