Hoy 1 de noviembre, "Día del Niño", más que una celebración simbólica, con festejos y golosinas, debe ser una fecha para reflexionar en cuanto a la realidad de nuestra niñez.
Esto es porque según el "Análisis de la Situación de la Niñez y la Adolescencia Panameña", el cual formó parte del "Plan Estratégico Nacional de la Niñez y la Adolescencia", lanzado el año pasado, las investigaciones reflejan que los niños panameños viven en medio de un alto grado de vulnerabilidad, a raíz de las desigualdades sociales.
"Esto nos hace parecer que vivimos en dos Panamá", asegura Nancy Andrade-Castro, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en nuestro país.
En este sentido, según el estudio, el crecimiento económico y el desarrollo social, así como la eficiencia económica y la distribución de la riqueza, son aspectos que deben abordarse desde una perspectiva integrada, como una condición clave para garantizar los derechos humanos de la niñez y la adolescencia.
Según el informe del UNICEF Panamá 2003, la educación inicial es la de más baja cobertura en el país, con un promedio de matrícula del 38% en el nivel preescolar, ocultando grandes diferencias entre las provincias y comarcas.
En Panamá, tanto la Constitución Nacional como el Código de la Familia contienen disposiciones para erradicar el trabajo infantil; sin embargo, la realidad es otra.
En cuanto a la explotación sexual infantil, el mal aún está latente.
Pese a las acciones aisladas de prevención por parte de diversas instituciones y organismos, estos programas se implementan de forma parcial, sin llegar a una gran cantidad de menores de edad, debido a la falta de recursos que impiden su continuidad.
Sin embargo, una situación que genera polémica es la de los niños y adolescentes en conflicto con la ley, sugiriendo el análisis que la solución no está en crear leyes para regular o normar las sanciones aplicables, sino en el diseño y ejecución de medidas de protección, orientadas hacia la prevención de los riesgos y la atención oportuna, ante sus primeras manifestaciones, ejecutando medidas que permitan oportunidades para superarlas.