El sociólogo Olmedo García, de la Universidad de Panamá, opina que mientras se siga gobernando bajo la exclusión, así mismo se acentuará la falta de credibilidad y reducirá los espacios para combatir la pobreza y el desempleo.
La clase política, dice García, se siente amenazada en sus espacios y manejo del poder, defendiéndose y oponiéndose a ceder aquello que ha sido como su propiedad exclusiva.
Otro sociólogo, Marco A. Gandásegui, añade que las políticas de ajuste han tenido efectos negativos sobre la calidad de vida de los panameños, quienes han perdido acceso a los servicios urbanos y a su propia identidad como ciudadanos.
Los escándalos en las tres ramas del poder político han aportado, según Gandásegui, otro tanto.
Según su punto de vista, la gran verdad es que los grupos pudientes se protegen entre ellos para salvaguardar el poder.
García y Gandásegui coinciden en que a pesar que hemos logrado identificar cuáles son los males de la pobreza y las desigualdades, todavía aún no hay un plan de desarrollo nacional.
"Nuestro pueblo demanda democracia y gobernabilidad, los discursos politiqueros quedaron atrás, los niveles de pobreza podrían generar estados de confrontación registrados en países latinoamericanos", señaló Olmedo García.
Según el historiador Alvaro Menéndez Franco, todas estas disparidades han acentuado la incredulidad. Un ejemplo de ello es la invasión norteamericana de 1989 que resolvió el problema de la toma del poder e hizo valer la oposición pero bajo un acto de fuerza.
"Quizá el remedio fue peor que la enfermedad" reflexiona Menéndez Franco, quien agrega que la división interna de los partidos políticos, la doble moral de la sociedad que en las elecciones los premian con sus votos, y sobre todo, la aceptación del libertinaje sexual "nos lleva a preguntarnos en quién debemos creer", citó.
Cada uno de los consultados tiene un punto de vista propio sobre la falta de credibilidad por parte de la ciudadanía panameña, pero todos coinciden en que la falta de un proyecto nacional de desarrollo sigue siendo el principal motivo.
Raúl Léis. "Hemos permitido que unos cuantos manejen la democracia como algo formal y restringido a los intereses de un sector minoritario. Es hora de desarrollar otra manera de hacer política".
Alvaro Menéndez Franco. "Cabe preguntarse cuál es el papel de los medios de comunicación. "Vemos que a través de la televisión los niños han aprendido a utilizar armas de fuego".
Marco Gandásegui. "¿Cómo es posible que se ponga en el tapete la ampliación del Canal sin tener un presupuesto y un plan de ejecución y sin resolver verdaderos problemas, como el desempleo y la pobreza?".
Marco Gandásegui atribuye, en parte, la falta de credibilidad de la población en sus dirigentes al empobrecimiento del pueblo panameño, que se traduce en un poder adquisitivo decreciente.
La jurista, Aura Emérita Guerra de Villalaz, lo atribuye a la tendencia casi generalizada de pensar que los grandes problemas nacionales, deben ser resueltos por el gobierno de turno.