El texto que hoy presento fue el resultado de tres encuentros con el personaje. Un primer día lo encontré por casualidad en las oficinas del INAC, donde esperaba horas para que lo atendieran.
Días después, lo busqué en la Escuela de Danza, antiguo Museo Reina Torres de Araúz. Allí, donde realizaba los ensayos junto a otros los miembros del Ballet Nacional.
En otra oportunidad, lo encontré media hora antes del ensayo en una escuela de danza privada, esa tarde las fotos no se llevaron a cabo porque hubo un contratiempo. Revisamos algunos puntos de la información.
Ese día también se acordó que las fotos se tomarían en la Escuela, que cuenta con un salón acondicionado, donde los bailarines ensayan para las clases y las presentaciones. La sorpresa fue que al fotógrafo no le permitieron subir, aludiendo que cumplían un mandato del director del INAC.
Con esa privación, se acordó buscar un espacio público para realizar el trabajo fotográfico. El resultado fue: los alrededores del INAC. Lo complicado era que el bailarín se paseara en mallas, algo que no había hecho nunca antes.
Con dolencias en los tobillos, por saltar en el concreto, Jule, esa tarde, fue el centro de atención de los turistas, vendedores de artesanías, policías que recorrían el lugar y estudiantes.