Nación

La historia de Panamá en 5 kilómetros de documentos


Es el centro de consulta de quienes siguen la ruta de nuestra historia. Un edificio que embelesa con semejante fortaleza flanqueda por columnas, escalones y sus elegantes y ya casi extintas puertas de madera.

Centro de custodia de documentos oficiales y personales; una estructura que se impone ante el crecimiento a su alrededor, que contrario a su génesis debía estar alejado de la contaminación. Pero, ¿cuántos saben qué hay detrás de los documentos que reposan en el Archivo Nacional?

 

De eso puede dar pistas Mireya Castillo Espino, quien tiene 31 años de laborar en el Archivo Nacional. Recuerda con curiosidad el reto que le infundía este edificio, en donde trabajó su abuelo hasta 1978. En esa época, la estructura albergaba en la planta baja y el sótano, al Registro Civil, mientras que el segundo piso estaba reservado para el Archivo Nacional.

Hoy, Castillo labora en la oficina de Administración del Estado, en donde revisa documentación para clasificarla por institución, año, procedencia, tipo de documento y condición, lo que se denomina, Censo Guía.

 

Sus ojos han visto las transformaciones. Ahora las constata en la sala en donde está la exposición "Cuatro Siglos de Historia con el Reino de España, sus antecedentes y realidad", porque recuerda que allí existió un entrepiso.

Esta exposición documental, que estará cuatro meses en la planta baja del Archivo Nacional, resume en 58 documentos en papel, el tesoro de un pasado que por primera vez viaja a un país latinoamericano desde tres archivos estatales del Reino de España: General de Indias, Histórico Nacional y de Simancas.

 

La exposición estará abierta al público hasta el 30 de noviembre. Hay documentos originales de planos, fortificaciones y ciudades antiguas; escritos de Pedrarias Dávila sobre las diferencias con Vasco Núñez de Balboa; solicitudes de ayuda de Isabel de Bobadilla, esposa de Dávila; descripción de los ataques de piratas y corsarios a la ciudad de Panamá La Vieja.

También hay escritos sobre la conveniencia de fundar la Casa de La Moneda en Panamá, para que los pobres hicieran su comercio; documentos de 1580 que reportan la existencia de perlas en forma de pera de 54 kilates en Taboga, las que se vendían en los mercados de Lima y Quito; así como de los saqueos a Nombre de Dios, en 1596, por Francis Drake; detalles de gastos en fortificaciones en el siglo XVII; y hasta de la expulsión de los jesuitas.

 

En 22 vitrinas reposan estas prendas. En cada una, cuyo peso es de más de 500 libras, hay de 2 a 3 documentos. Las vitrinas tienen como soporte una fuerte estructura de madera y sobre ella una base de aluminio anodizado (resguardo contra la corrosión) con acabado mate, cubierta en la parte superior con vidrio templado de 4 milímetros, con protección ultravioleta.

Dentro de cada aparador los documentos descansan sobre una plancha de acero inoxidable agujerada que permite la circulación del aire y de una sustancia que los preserva.

Desde el vidrio se puede ver la primera de varias páginas de los escritos, comparar las grafías y sus estilos, así como el matiz del lenguaje de la época, casi desconocido para la juventud. Es un contacto casi mágico a través de los siglos en los que se van descubriendo conflictos, trámites ordinarios, manejos de la política, dispensas y tramas en contra de personajes.

Pero el tiempo frena el recorrido guiado por estudiantes de Historia de la Universidad de Panamá. Esto, porque la sala debe desocuparse cada media hora para mantener una temperatura inferior a 21° centígrados y una humedad que no supere el 55%, para conservar los documentos, explicó el ingeniero Álvaro Paredes, quien labora en el recién inaugurado Laboratorio de Microbiología, Química, Conservación, Preservación y Restauración.

Riqueza histórica.
El Archivo Nacional además de ser un lugar para solicitar escrituras, gacetas o certificaciones de documentos notariados, es el lugar de reposo de cartas originales de Napoleón Bonaparte White y otras de Fernando Lesseps, algunos documentos originales de 1596 y de la época colonial, Tratado de Paz y "Fin de la guerra de Los Mil Días".

Ahora el paso obligado es la digitalización de tomos con un escáner, explicó el subdirector Víctor Ramos.

Comentó que han empezado con las escrituras, que están en libros, pues era como las inscribían. La digitalización permitirá conservar los originales y evitará la restauración, aseguró. El proceso incluye la evaluación de los documentos perdidos, los que no se atrevió a cuantificar porque “no había un inventario de lo que existía”.

En tanto, Fernando Aparicio, historiador y catedrático de la Universidad de Panamá, comentó que a mediados de la década de 1990 “los documentos relativos al Incidente de la Tajada de Sandía y la mayoría de los relativos a Victoriano Lorenzo fueron quirúrgica y pacientemente cortados de los tomos en los cuales estaban empastados”, dijo.

Afirmó que fueron consultados antes y cuando regresó a verlos ya habían desaparecido. “No fue una operación casual, sino meticulosa”, advirtió.

Según la directora del Archivo, Sara Carvajal, primera archivóloga que lo dirige, egresada de la Universidad de Panamá, el documento de La Tajada de Sandía nunca se perdió, estaba allí en un tomo específico, y el de Victoriano Lorenzo es uno de los 107 que devolvió el Sr. Roberto Arosemena.

No se puede hablar de extravío porque no hay un índice, y en eso trabajan.

Para el exdirector del Registro Público, Álvaro Visuetti, ahora magistrado del Tribunal de Cuentas, la digitalización tiene plena justificación ya que hay documentos de la Época Hispana, Período de Unión con Colombia, que se inició en 1821 y terminó en 1903 y solo de ese período se conservan 500 mil documentos; además de los de la Época Colonial.

El Archivo Nacional de Panamá fue creado mediante la Ley N.º 43 de diciembre de 1912, durante la primera presidencia del Dr. Belisario Porras.

Actualmente se encuentra en vías de reestructuración y modernización.


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709120
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América