Sin temor a ser objeto de represalias, el sacerdote Adiodato Bedoya habló con este medio sobre el trato que le dio la congregación y la propia Iglesia católica a estos casos de abusos.
El padre Bedoya, con 10 años en el sacerdocio y hoy párroco de la Iglesia San Juan Bosco, en Pedregal, denunció ante las autoridades los abusos cometidos sobre todo en la Ciudadela de Howard.
PA: Padre, ¿usted le comunicó al Obispo de Colón estas anomalías?
AB: “Sí, le dije todo antes de que la orden abandonara la Ciudadela en Howard y me respondió que él sabía esto y más”.
PA: ¿Y a las autoridades de la Iglesia católica?
AB: “Yo les rendí un informe a los Obispos. Quisiera que las autoridades civiles y eclesiásticas emitieran su dictamen, ya que se ha hecho un daño terrible a niños inocentes. Para mí, hemos sido muy lentos y estoy afectado por ello”.
PA: ¿Usted es consciente de que muchos dudan que esto haya ocurrido?
AB: “Se trata de personas incautas que han creído en personas de la orden. Eso raya con un fanatismo y algo enfermizo y por eso no ven más allá. Cuando a Luis Fernando lo encarcelan, el resto de la congregación se corta el cabello al rape y ayunan por una semana”.
PA: ¿Es cierto que varios de los implicados salieron del país?
AB: Sí, pero me acuerdo principalmente del hermano Flavio. Cada vez que el padre Teófilo se enteraba de algo raro los sacaba del país.
PA: ¿Qué expectativas tiene con la investigación del Vaticano?
AB: “Espero de Dios principalmente, que haga justicia divina que es la mejor y a la que nadie puede escaparse. También quiero que el Vaticano ponga los puntos sobre las íes y que la investigación no sea desviada”.
PA: ¿Debe pedir perdón la Iglesia católica?
AB: “Claro que sí. Principalmente, a las víctimas. Si hemos conocido estos casos y nos hemos hecho de la vista gorda, claro que se debe pedir perdón”.
El sacerdote Bedoya, quien también es psicólogo clínico y laboró con la Fundación AMA-ME, aceptó esta entrevista con la condición de que no le tomáramos foto.