Las conexiones ilegales de electricidad pueden resultar a corto plazo una bomba de tiempo para quienes se arriesgan a tenerlas en sus hogares.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá confirmó que en lo que va del año, se han dado alertas de incendios, por empalmes clandestinos, en áreas de la capital como Santa Ana, Curundú, El Chorrillo, 24 de Diciembre, Pedregal, Mañanitas y Pacora.
El teniente Juan De Arco dijo que "se han dado decenas" de fuegos en lo que va del año, en áreas marginadas que carecen de los dispositivos de seguridad.
Perjuicio.
En la metrópoli, sectores como Pueblo Nuevo y Nuevo Belén, son comunidades donde existen casas con esta modalidad de hurto de energía.
Mientras que San Miguelito, particularmente Samaria (Sector 5) y Río Palomo, es el distrito "con mayor densidad" de sustracción de electricidad, según la empresa Elektra Noreste.
Esta distribuidora de energía deja de percibir cerca de 10.7 millones de balboas anuales, indicó Giovanny Lañas, ejecutiva de Comunicaciones Corporativas de la compañía.
Explicó que "todos los días" se dan operativos en diversas áreas de la ciudad capital.
Uno de los más recientes fue contra varias familias de Juan Díaz, en los sectores 4 y 20 de Santa Inés, a las que se les suspendió el servicio eléctrico.
En el conjunto de 30 cuartos conocido como "La Caldera del Diablo", las conexiones estaban sobre madera inservible, lo que es riesgo de incendio.
Por lo peligroso del área, los técnicos de la empresa tuvieron que ser escoltados por policías.
Las casas clasificadas como condenadas son los inmuebles en los que se presenta esta situación, pero también en áreas residenciales.
Destrucción.
A pesar que Elektra Noreste ha llevado electrificación a lugares rurales, las líneas son destruidas por personas que no deciden llevar en regla su cuenta de electricidad, dijo Donald Ramírez, ingeniero de la empresa.
"Los cables y las estructura son costosas, la ciudadanía debe cuidarlas y deben promover el cuidado hacia las luminarias, por los amigos de lo ajeno", recomendó.
Quienes se conecten de forma ilegal a las líneas eléctricas, pueden ser sometidos a penas entre 1 a 6 años de cárcel.
Adicional a los posibles riesgos físicos que el delito implica, la persona que lo comete puede ir a la cárcel y pagar multas por un total de B/ 250 cuando se conectan a la red, sin tener un medidor de energía eléctrica.
Para que un cliente se legalice debe presentarse ante alguna agencia de la compañía distribuidora para el trámite.