Este majestuoso tejido ha trascendido fronteras, a tal punto que ha logrado comercializarse en otros países como Costa Rica, obteniendo bastante aceptación por sus pobladores.
Igualmente en nuestro país es una actividad empleada para llevar el sustento al hogar.
Tal es el caso en la comunidad indígena Kuna Nega, donde se ha creado una cooperativa denominada Taller de Molas Kikadiryay, la cual se ha convertido en el pan de cada día de los mil habitantes que viven en ella.
Son alrededor de 48 mujeres las que conforman esta cooperativa, quienes con su destreza y habilidad realizan esta difícil labor que han desempeñado con el único objetivo de ayudar a sus esposos, que con el sudor de la frente tratan de conseguir el alimento para su familia.
La señora Andrea de Gutiérrez, presidenta de la Asociación de Taller de Molas, resaltó la importancia de crear este proyecto, ya que son muchos los desempleados que residen en la comunidad de Kuna Nega.
Indicó que a través de esta organización, las mujeres Kunas podrán salir adelante y apoyar en el sustento del hogar.
Debido a ello, la Cámara Junior-Capítulo Metropolitano y la Junta Comunal de Ancón, procedieron a inaugurar de manera oficial este taller en la comunidad kuna Nega, el cual traerá resultados significativos y grandes beneficios para la población.
Margot Fuentes, presidenta de la Cámara Junior de la región metropolitana, destacó la importancia de lograr que la mujer indígena se constituya en pequeña empresaria para contribuir en el desarrollo económico y social de la comunidad.
Agrega que la proyección del taller es establecer en Kuna Nega un negocio de molas para su propio beneficio.
El Taller de Molas Kikadiryay, el cual tiene17 años, fue creado con el firme propósito de comercializar la prenda de vestir y así minimizar la crisis económica.
Es un proyecto auto sostenible, con el interés de promover la elaboración y la venta de sus molas a los mercados nacionales e internacionales, sin necesidad de intermediarios.
Con la iniciativa, estas humildes panameñas pueden colocar de forma directa al mercado turístico sus creaciones autóctonas, sin la posibilidad que las molas pasen por las manos de los compradores, porque de lo contrario ocasionaría grandes pérdidas, debido a que parte de las ganancias quedan entre los comerciantes.
El costo de la prenda varía, porque las hay desde B/. 2.00 hasta B/. 20.00. Todo depende de la cosida.