En Panamá son pocos los lugares de distracción para los niños y los que hay, no reúnen las condiciones.
La carencia hace que algunos, como los del corregimiento de Curundú, aprovechen un cuadro repleto de basura y herbazales para jugar fútbol.
Exponen su salud, pero no les importa, tal como descubrió Panamá América a un grupo de niños de ese sector.
La víctima comenzó a sospechar que algo andaba mal, pero siguió creyendo en el empleo que le ofrecía. La mujer preguntó a su agresor por qué la había llevado allí. El victimario le dijo que comerían y luego irían a la finca donde era el trabajo.
Posteriormente, cuando van camino a la finca, el hombre la amenaza con un cuchillo, la obliga a quitarse la ropa y a tener relaciones sexuales .
Le pegó y la amenazó con un cuchillo, mientras lo paseaba por todo su cuerpo, describió Yeni, según le contó la víctima. El hombre fue descrito como un sujeto moreno y que tenía, además, varias cicatrices en su cuerpo y un tatuaje.
Se conoció que en esa misma área este hombre había llevado engañadas a dos de sus víctimas, para violarlas en un sitio boscoso.
El sujeto no sólo utilizó Pacora, también llevó a varias de sus víctimas a parajes solitarios de Chilibre y Pedregal.
Mientras sus víctimas lloraban, les pedía, amenazándolas con un cuchillo, que le diera 20 minutos para escaparse.
Les propinaba agresiones físicas, entre ellas, las estrellaba contra un árbol y no conforme con esto, les robaba dinero y prendas de oro.
El sujeto utilizaba taxis y buses para trasladarse de un lugar a otro. Desde 1994, el hombre ya había cumplido condenas de 5, 8 y 12 años de cárcel por violación.