Son las 7:00 p.m. A la luz de dos velas blancas el dueño de un puesto ambulante de plátano frito, chicharrón y salchicha ubicado en las afueras del Supercentro El Dorado atiende a un cliente. Reacio a hablar, por temor a los grandes, nos dijo entre dientes que la venta le permite "sobrevivir".
El señor que no quiso dar su nombre, expresó que los dueños de los grandes almacenes "no quieren que estemos aquí". En muchas ocasiones se han quejado de nuestra presencia, aseguró.
El dueño del puesto manifestó que comparte el negocio con un socio, y para un mejor rendimiento han establecido dos turnos. "La cosa está dura", afirmó.
Muy cerca de la parada de buses estaba otro manipulador de alimentos, quien insistió que no quería salir en las fotografías. El anunciaba a los transeúntes sus yucas sancochadas con carne asada o con chorizo.
El negocio ha bajado bastante porque la gente no tiene plata para comer. "La verdad es que la cosa está dura", manifestó.
Al día hago B/.30.00, pero la mayoría de las veces sólo recupero el capital que es de B/.20.00, y a veces ni eso.
Aseguró que sus productos son de primera calidad, ya que los compra en supermercados reconocidos. "Yo vendo calidad porque ésta es una zona bien", señaló.
Los platos cuestan B/.1.00 y el más vendido es la carne con yuca. Frente a Plaza Mirage, en la Vía Ricardo J. Alfaro estaba el joven de 25 años que desde los 13 se dedica a vender flores.
"Flores...para la dama distinguida, son bellas y hermosas, vienen directo del Ecuador", pregonaba mientras reía.
Dijo que la ganancia es relativa, unos B/.30.00 al día, pero como debe compartirla con un socio no es mucho lo que obtiene. "Tendría más si fuera yo solo", expresó.
El joven indicó que las flores las compran en una distribuidora situada en San Francisco. Las vendo a B/.1.00, y los mejores compradores son los señores mayores, y los fines de semana es cuando más vendo, indicó.
Sin embargo, no hay duda de que los días preferidos de los vendedores de flores son: El día de los enamorados y el día de las madres.
La noche avanza, y en los alrededores de la Plaza 5 de Mayo el señor Juan Carlos, espera que algún cliente llegue a comprarle cigarillos o pastillas, mientras mira un partido de béisbol por la televisión que tiene instalada en su puesto.
El negocio está malo, sobre todo porque enero y febrero son meses malos, ya que la gente se gasta todo en las fiestas de fin de año, dijo.
"Esperaba que el nuevo milenio me trajera cosas mejores, pero no ha sido así", señaló el señor Juan Carlos, al tiempo que aprovechó para pedirle al nuevo gobierno que no siga botando a más funcionarios.
El vendedor desde hace cuatro años inicia su venta a las 6:30 p.m., y si el día es bueno puede ganar unos B/.30.00, pero necesita B/.40 para comprar los productos, así que realmente no obtiene ganacia.
"Que va mamita la cosa está dura", aseguró el vendedor, quien manifestó que las pastillas favoritas son la menta y gladiola. ¿Los cigarrillos? Se venden muy poco, lo que pasa es que hay mucha competencia, expresó.
En la inmensidad de la Plaza 5 de Mayo, cerca del Museo Reina Torres Araúz, antes conocido como Museo del Hombre Panameño están "atrincherados" otros humanos menos impacientes que están a la espera de clientela.
Ellos compiten por clientes de cigarrillos, gaseosas, carnes en palito o de perros calientes.
En la esquina tibia, por el humo que despiden la carne y el chorizo asado o las salchichas, estaba la señora Juana Collado, vendedora de carne en palito y chorizos. Manifestó que los mejores días son el quince y último, por lo que en los demás trata de sobrevivir.
Mientras asa la carne, dijo que lo que más gana es de B/.45.00 a B/.50.00 al día, y agregó que trabaja de 3:00 a 10:30 p.m.
Juana necesita como mínimo B/.30.00 para comprar los productos que vende, cuyos precios oscilan entre los 35 a 50 centésimos.
Con temor una vendedora de sodas nos dijo que la favorita es la de cola, y que la venta es buena cuando en un día se van las 25 cajas, lo que representa una ganacia de B/.300.00.
La señora que prefirió no decir su nombre tiene nueve años de dedicarse al negocio junto a su esposo y sobrino.
En la esquina con su venta de chorizos, chicharrones y tajaditas de plátano encontramos a un joven que a diferencia de todos los demás manifestó que le va bien. "Yo ganó más que un salario mínimo e invierto de B/.50.00 a B/.60.00 para comprar las cosas".
Añadió que como es su propio jefe puede escoger a que hora empieza a trabajar. Generalmente, trabajo ocho horas, expresó el joven que prefirió obviar su nombre y tiene siete años de estar en el negocio.
La venta de sus productos que cuestan entre 25 a 50 centésimos mejora los fines de semana. Faltando poco para las 8:30 p.m., encontramos en la Peatonal al pequeño Eliécer, quien vendía chorizos y carne en palito. Estoy ayudando a mi papá, manifestó el niño de 12 años.
Muy cerca estaba en espera de algún pasajero el señor Jorge González, conductor de taxi hace 14 años, quien tajantemente dijo que ya no hay días buenos. Antes ganabamos de B/.70.00 a B/.80.00, pero ahora lo más que se obtiene son B/.45.00.
Ahora muchos prefieren no salir en la noche, debido a la ola de delincuencia y también para evitar los molestos operativos de la Policía, indicó el taxista que trabaja de 6:00 p.m., a 3.00 a.m.
Las 9:00 p.m., en las afueras de la cantina El Gavilán, en los prefios del Mercado Público de San Felipe, una joven con cinco meses de embarazo vendía pastillas y cigarrillos. Ella expresó que por noche hace de B/.10.00 a B/.20.00. La clientela prefiere la menta y los cigarrillos y los mejores días son los 15 y 30 de cada mes.
Mientras, una jovencita servía un plato de arroz frito a un comprador. Su puesto está situado junto a la puerta de la cantina Bocatoreña, también en las cercanías del Mercado y quien desee mitigar el hambre puede escoger entre pollo asado, coditos con tuna, macarrones, yuca sancochada y arroz.
Ella dijo que el plato favorito es codito con tunas, cuya orden está a 50 centésimos. Si el negocio está bueno hacemos de B/.50.00 a B/.60.00, de 7:00 p.m. hasta las 12:00 medianoche.
Mi mamá es la que cocina, y los mejores días para la venta son los domingos y los día de quincena, añadió la rubia joven.
Así se ganan la vida honradamente muchos panameños, ellos prefieren la noche que al igual que el día, está dura.