Nación

La nueva cara del viejo mercado


LAS piedras y los hierros retorcidos ya no son parte del panorama. En la antigua sede del mercado público, en el Terraplén, no hay nada más que un solar vacío, a la espera de un proyecto.
Pero, el traslado del lugar no se llevó consigo los recuerdos, sueños y hasta el dolor de algunos comerciantes.
Hace siete meses que fueron derrumbadas las viejas estructuras. Fue en enero de este año y desde entonces, mucho ha pasado.
Los arrendatarios y dueños de locales que aún permanecen en la periferia contaron a Panamá América que las ventas "van de mal en peor" porque después de la demolición de las agonizantes estructuras, el movimiento no ha sido el mismo.
Uno de los que narró su historia es José Ángel Molina. Dice que las ventas han disminuido con el traslado del mercado hacia la avenida B, en Calidonia.
Molina, quien tiene 30 años de dedicarse al comercio de frutas en el área, asegura que actualmente el negocio apenas le alcanza para vivir, ya que son unos B/. 15 diarios lo que recoge para sostener a su familia, mientras que antes las ganancias eran de hasta B/.50.
Darío González se dedica a la venta de cigarrillos y sostiene que anteriormente esto era una "mina", ya que muchos ciudadanos del distrito de Panamá acudían a realizar sus compras en el que un día fue el gran centro de abasto de productos alimenticios.
Lamentablemente ya nada es igual, señaló González, toda vez que con la mudanza de las instalaciones las "ventas han decaído y el lugar se ha convertido en un cementerio".
El panorama es igual de desolador para Reimun Díaz. Él tenía 23 años de trabajar en los pequeños kioscos que estaban ubicados a un costado de las viejas instalaciones.
Dijo que a la fecha, las autoridades del Municipio de Panamá no han reubicado a las personas desalojadas, por lo que están a la espera que se agilice este proceso, pues por el momento están desempleados.
En este sentido, Roberto Lu, subgerente del Mercado San Felipe Neri, dijo que a los últimos 11 comerciantes que estaban ubicados a un costado de las antiguas estructuras, se les prometió reubicarlos en las actuales instalaciones del mercado.
Sin embargo, permanecen a la espera de los trámites de la Contraloría General de la República para proceder con el traslado.
Lu dijo que si todo sale bien, para el mes de agosto iniciarán los trabajos de construcción de los nuevos kioscos.
Con la demolición del viejo mercado se pretende dar una nueva cara al barrio de San Felipe, con el interés de promover y fomentar el desarrollo turístico de la zona.
El arquitecto Ariel Espino, director de la Oficina del Casco Antiguo, señaló que el sitio se convertirá en una plaza turística que albergará unos 220 estacionamientos para el público, un nuevo muelle fiscal y locales comerciales con vista al mar y a la ciudad de Panamá, además se rehabilitarán los inmuebles que se encuentran a lo largo de la avenida Eloy Alfaro.
La iniciativa se toma por la fascinación que muestran los turistas por este sitio.
Pero, en las inmediaciones de esta antigua sede existe además, un movimiento nocturno. Bares y cantinas siguen allí.
¿Qué sucederá entonces con estos negocios? Espino mantiene la idea que estos locales tendrán que adecuarse al nuevo sistema.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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