L a fiebre del consumo de estimulantes sexuales en los jóvenes norteamericanos, que en los últimos tiempos se ha triplicado, ya llegó a Panamá.
"Javier", de 22 años, pertenece a un grupo de muchachos que consumen pastillas antes de mantener relaciones sexuales y dice: "lo hacemos para experimentar placer".
Señala que experimentan mayor placer durante el acto sexual y además pueden prolongar el acto hasta por cuatro horas cuando toman la "pastilla del placer".
Javier tiene ya un itinerario. La toma horas antes del encuentro, para así demorar el acto sexual por varias horas.
"A las chicas que frecuentamos no les molesta que tomemos la pastilla", confiesa.
Sin embargo, aclara que en su caso, la utiliza únicamente dos veces al mes. "No cada vez que tengo relaciones sexuales con mi pareja. Es sólo cuando quiero que sea especial".
Para Javier, obtener la pastilla sin receta no es difícil. El y su grupo tienen un "contacto" que se las vende en B/. 20 cada una.
Lo que hacen es que la compran entre dos y se toman la mitad, lo que consideran "suficiente para sentir placer".
Javier dice que el "señor" que les proporciona el estimulante no es un "traficante" de la pastilla, ya que el cuenta con una receta médica para adquirir el medicamento.
Y antes de que surja la pregunta, agrega: "no sabemos quién es porque tenemos un intermediario que lo contacta cuando queremos comprar el producto".
Pero, el asunto tiene otra cara. El sexólogo Guillermo Rolla Pimentel considera que simplemente Javier y sus amigos " están gastando su plata por gusto porque es falso que la pastilla les sirva de estímulo".
"El estímulo sexual depende en gran parte de la compañera porque en la práctica, el amor y los sentimientos, son los que funcionan", dice.
Se trata de sugestión o también de la inconciencia de "un inescrupuloso comerciante que los engaña vendiéndole el medicamento bajo el argumento de la sensación de placer".
El especialista advierte que las pastillas deben ser estrictamente recetadas para pacientes que sufren de disfunción eréctil.
Es más, menciona Rolla Pimentel, la empresa que las produce ni siquiera la promociona entre los jóvenes porque puede llegar a desprestigiar el producto.
Lo cierto es que se trata de un producto relativamente nuevo en Panamá cuyo costo es de B/. 12 en el mercado local. Por otro lado, la competencia ya ha puesto en jaque al conocido medicamento, máxime cuando la efectividad se produce en menor tiempo.
La pastilla para noches especiales
"Javier", el entrevistado que prefirió reserva, dice que él y su grupo llegan a comprar hasta B/.60 y B/.80 en estos medicamentos por semana.