Caos total fue lo que se vivió ayer en diferentes puntos de la ciudad capital, cuando estudiantes y miembros del SUNTRACS efectuaron manifestaciones y cierre de calles en protesta por la muerte de uno de sus dirigentes, en Colón.
Los tranques, en gran parte del territorio de la ciudad capital, se dieron desde tempranas horas de la mañana, cuando se iniciaron los cierre de vías a la altura de Paitilla, Avenida Balboa, la Transísstmica, Corredor Norte, el Parque Urracá, Vía España, entre otros.
Desde los hospitales, estaciones de combustible, taxistas, buseros, escuelas y hasta los chicheros, se vieron perjudicados por las protestas de los obreros de la construcción.
Perjudicados.
Melquiades Mena es un jubilado que fue afectado por los disturbios. Él perdió su cita en la Caja de Seguro Social (CSS) de la Transístmica, debido a que el bus donde viajaba se desvió tantas veces que demoró más de dos horas para llegar a la ciudad, pero sin poder estar en el destino final.
José Toledo es un humilde vendedor de chichas, que también sufrió por las manifestaciones. "Mi negocio de venta de chicha y empanadas lo hago en las construcciones a la hora del "coffee break", pero a quién le vendía si no había clientes".
Al igual que los ciudadanos comunes, los negocios también se afectaron, la gasolinera Delta en la entrada de Miraflores tuvo que suspender por tres horas sus ventas, ya que las piedras arrojadas por los obreros impedían la llegada de cualquier cliente.
En la CSS de la vía Transístmica, los asegurados tuvieron que ser evacuados ya que los enfrentamientos que se realizaron dentro de las instalaciones afectaron tanto al personal administrativo como a los pacientes.
Preocupación.
Para este tiempo hay padres de familia que desean que sus hijos afiancen materias claves del año lectivo.
Tal es el caso de Carolina Ruiz, quien decidió retirar en plena jornada a su pequeño hijo, quien estudia en The Oxford School, un centro educativo cercano a la vía Transístmica.
"Observé que en los medios de comunicación se desarrollaban enfrentamientos entre la policía y los obreros y creo que no deben lanzarse bombas lacrimógenas cerca de las escuelas y viviendas", sentenció Ruiz.
Disturbios.
Los protestas realizadas en las principales arterias de la ciudad capital, entre estudiantes, obreros de la construcción y la Policía Nacional, perjudicaron a terceras personas.
En la vía Ricardo J. Alfaro, casi todo el día se observaba a muchas personas caminando de un lugar a otro para poder llegar a su destino, muchos de ellos se vieron expuestos a las bombas de gases lacrimógenos que los policías de control de multitudes lanzaban.
Por la fábrica de Café Durán, varias personas ajenas a los enfrentamientos quedaron envueltos en medio de las piedras que tiraban los obreros de la construcción.
También varios conductores de autos particulares, taxistas y camiones de repartos, se vieron afectados por las piedras que lanzaban los obreros. El estruendo de los vidrios quebrados confirmaba los daños a varios de los vehículos.
Periodistas de varios medios de comunicación también fueron afectados, con piedras, canicas y pedazos de hierros que tiraban los estudiantes desde la Universidad de Panamá.
La Policía no escatimó en responder con fuerza a los obreros, sin importar que personas inocentes transitaban por las calles.
Lo único que se logró con todas las protestas fue pérdida de tiempo y dinero.
Ansiedad.
Según la psicóloga Lizzie Brostella, estas situaciones de caos en las calles y avenidas, lo que provoca en el individuo es una ansiedad, malestar emocional e inseguridad de no saber qué pasará al día siguiente.
Estrés es otro de los síntomas que experimenta la persona, así como la molestia y la irritabilidad.
"Todo lo que afecte al bolsillo de las personas incidirá en su estado de ánimo", aseguró Brostella.