Nación

La resocialización es usada como disfraz

El mantener a los jóvenes en el mismo ambiente es un problema.


LAS PANDILLAS son un mal sin control en toda Centroamérica, en donde los esfuerzos de los gobiernos, las iglesias y clubes cívicos no han podido desalentar su conformación, más bien en los últimos años estos grupos parecen haberse fortalecido.
Hay quienes, incluso, aseguran que los pandilleros se valen de estos esfuerzos para mantener sus operaciones delictivas, pero dando una apariencia de estar buscando un nuevo camino.
El sociólogo Danilo Toro, quien labora en el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), aseguró que el Gobierno tiene un amplio proyecto, que contará con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para integrar a la sociedad a cientos de jóvenes que hoy se encuentran vinculados a las pandillas en las provincias de Panamá, Colón y Chiriquí.
Toro aseguró que algunos jóvenes sí utilizan estos esfuerzos para enmascarar sus actividades ilícitas, pero que éstos no constituyen la mayoría y que un amplio grupo que opta por abandonar las calles realmente no vuelve a reincidir.
A su vez, admitió que sin una buena alternativa es muy difícil incorporar a los jóvenes a un programa de readaptación social, ya que mantenerlos en el mismo ambiente, sin oportunidades de avanzar, es girar en un círculo vicioso.
"Estos esfuerzos aunque estén llenos de buenas intenciones están condenados al fracaso, porque no dan una respuesta permanente para que el joven pueda tener una alternativa definitiva", expresó.
"Uno de los esfuerzos más efectivos ha sido el que se inició en el año de 1998 en la provincia de Colón, conocido como el Movimiento de Rescate de la Juventud Colonense, que ha logrado bastante éxito", apuntó.
Ahora mismo - señaló- se está trabajando con 1, 026 jóvenes que pertenecen a 66 bandas, de un total de 88 que tenemos detectadas y existen proyecciones de ampliar este número, pero es necesario comenzar con pequeños grupos para ir avanzando paulatinamente.
Por su parte, un funcionario de los estamentos de seguridad encargado del monitoreo de las pandillas que operan en la ciudad de Panamá, consideró que la mayoría de los pandilleros que ingresan a los programas de resocialización enmascaran sus verdaderos propósitos y utilizan a estas organizaciones.
"Estos programas se convierten en una válvula de escape temporal, cuando se hallan en algún aprieto, y posteriormente vuelven a las mismas actividades delictivas", enfatizó.
A su juicio, las pandillas locales tienen un alto grado de organización que les permite mantener su autonomía. Se dedican a la comisión de robos, asaltos, homicidios y tráfico de drogas.
Estos jóvenes - aseguró - cometen asesinatos por encargo y ahora están incursionando en las extorsiones. Se han encontrado casos en donde las bandas cobran por peaje y por brindar seguridad a los negocios del barrio.
La edad promedio de quien se inicia en una banda oscila entre 8 a 12 años de edad, se identifican por tatuajes, graffitis, frases, prendas de vestir y por moverse en un territorio determinado.
En los últimos meses de han detectado "clicas" o células que se mueven hacia las provincias centrales, en donde desarrollan algunas actividades delictivas y luego retornan a su centro de operaciones.
Los programas han tenido muy poco impacto en lograr una disminución del número de pandillas que se mueven por todo el país.
La resocialización de pandilleros debe convertirse en una política de Estado, para que pueda dar resultados positivos en el tiempo y no quede a medio camino", consideró Toro.


fecha edicion
old id
230066
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América