Los números no mienten. La tasa de homicidios en el país se sitúa en 21.3 casos por cada 100 mil habitantes, una disminución de solo dos casos si se compara con los resultados de 2009, según las cifras que manejan las autoridades del Programa de Seguridad Integral (PROSI).
Las estadísticas ponen en duda la efectividad de algunos proyectos que ejecuta el Gobierno Nacional, a través del PROSI en los que invierte poco más de 25 millones de dólares.
“El problema que tenemos hoy empezó hace muchos años... nos estamos quejando de los altos índices de violencia, pero este año los hemos logrado contener”, aseguró el director del PROSI, Manuel Zambrano, refiriéndose a las estadísticas que reflejan dos casos menos en la tasa de homicidios.
“Se trata de un logro importante, debido a que en el año 2004, la tasa de homicidio era de 9.7 por cada 100 mil habitantes y comenzó a dispararse hasta llegar en el año 2009 a 23.7... y por primera vez se reduce a 21.3”, detalló Zambrano.
Por lo que sí mostró preocupación Zambrano fue por los altos índices de femicidio, debido a que el sistema no está funcionando.
“Estamos muy preocupados por el femicidio, porque a pesar de todo lo que se está haciendo no hemos logrado contenerlo... nuestras mujeres mueren con su boleta de alejamiento en las manos”, manifestó el funcionario.
Los programas.
Actualmente el PROSI está desarrollando un programa junto con el Ministerio de Educación denominado “Por una Comunidad sin Violencia” en 17 escuelas en donde se ha capacitado sobre temas relacionados con la violencia intrafamiliar a dos mil personas, entre estudiantes, educadores y personal administrativo.
Además ,con el Ministerio de Desarrollo Social se trabaja en el proyecto "Por una Esperanza" enfocados a los jóvenes integrantes de las pandillas.
La entidad también ha incorporado a los municipios de Panamá, Colón, David y San Miguelito, para mejorar la situación de inseguridad en esas jurisdicciones y se procura hacer mejoramientos a las instalaciones deportivas para mantener ocupados a los adolescentes y alejarlos de los vicios.
"El objetivo es la guerra al ocio, formar, educar y capacitar a la familia... el Ministerio de Seguridad está trabajando bien con la represión al delito, pero si esto no funciona, los programas que yo ofrezco tampoco lo harán”, agregó Zambrano.
Estos diferentes proyectos fueron financiados tanto por aportes del Gobierno Nacional como por el Banco de Desarrollo Interamericano, con un aporte de 25.1 millones de dólares.
Para este año 20011, se espera que se asigne un presupuesto de 8 millones de dólares para la ejecución de otras estrategias y campañas con miras a recuperar el nexo familiar que se ha perdido, los valores sociales y a retener a los jóvenes en las aulas de clases.