Nación

La verdad no muere con los restos óseos


Cualquier mortal se espantaría de haber presenciado tantos restos óseos como lo ha hecho Silvana Turner. Y más sopor se sentiría cuando se trata de víctimas de crímenes atroces, masacrados unos o enterrados vivos otros. Aunque es una mujer joven, la argentina ha acumulado ricas experiencias en el ramo de la antropología forense, profesión con la que ha contribuido en la búsqueda de la verdad que tantos familiares de desaparecidos han emprendido en el mundo entero.
Integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), ha viajado por todos los continentes en búsqueda de fosas, restos óseos y evidencias que permitan conocer la verdad de los crímenes.
Varios países de América Latina le han servido de vivienda temporal, y al parecer Panamá será uno de ellos, pues aunque sólo estuvo aquí una semana, todo parece apuntar a que regresará a descargar un arma poderosa: sus conocimientos.
Pese a su corta estadía, Turner demostró en Panamá que para la ciencia no hay imposibles en la ruta que conduce a la verdad.
Su ingreso a este país junto a otras diez personas que forman parte de la EAAF, se debió a invitación que les extendió la Comisión de la Verdad.
El equipo argentino ha participado con éxito en casos de asesinatos y violación de derechos humanos en países como Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, El Salvador, Ruanda, Zimbawe, Kosovo y Filipinas, entre otros.
Sencilla en su forma de ser pero aguda en sus planteamientos, la antropóloga dejó viva la esperanza de que se pueden identificar los restos encontrados y los que se sospecha que se encontrarán.
No obstante, es tajante cuando señala que no hay que levantar falsas expectativas.
Turner explicó que en el caso de su natal argentina, se hizo un trabajo arduo, dado el número de víctimas. La investigación preliminar incluyó la revisión de documentos y los testimonios de familiares y sobrevivientes.
Luego se procedió a la ubicación de los sitios de enterramiento, la delimitación del área, la excavación, el levantamiento de información y luego la fase en el laboratorio.
En Argentina ha tomado 15 años este complejo proceso, y ya Turner dijo que en Panamá la Comisión no podrá completar su trabajo en nueve meses, aunque cuantitativamente en ambos países hay una gran diferencia en cuanto a casos.
Indicó que como en materia penal, sin hallazgo del cadáver ni la posibilidad de establecer las causas de muerte no se puede establecer homicidio, se plantea la imperiosa necesidad de buscar los restos de los desaparecidos para aportar evidencias.
Este problema en materia penal se vive en la mayoría de los países latinoamericanos, pero consultado al respecto el fiscal Juan Antonio Tejada dijo que si hay osamentas y fosas clandestinas, no hay problema para que se tipifique lo ocurrido como homicidio.
No obstante, la antropóloga dijo que para afianzar las investigaciones y lograr el rigor científico es necesario un trabajo multidisciplinario. Algunas de las ramas que hacen su aporte son la Genética, Geofísica, Gravimetría, Sismología, Radioestesia.
La combinación de estas disciplinas se dio en las investigaciones para ubicar los restos del médico guerrillero Ernesto "Che" Guevara y algunos de sus compañeros.
Turner participó en la segunda etapa de estas investigaciones que se hicieron en Bolivia, donde el ejército de ese país lo ejecutó en octubre de 1967.
Los restos óseos del "Che" Guevara fueron ubicados en junio de 1977 en una pista de aterrizaje en Villegrande, Departamento de Santa Cruz de la Sierra. En la identificación colaboraron científicos cubanos.
Turner dejó claro que ante cualquier investigación de esta naturaleza, en el país que sea, se debe presentar un recurso ante la justicia para proceder a la exhumación.
Explicó que este paso es importante porque cuando haya que custodiar los sitios de excavación, las evidencias y luego presentar el informe a la justicia, nada tendría valor si no se cuenta con su autorización.
En el informe argentino se estableció que el 90% de las ejecuciones fueron por tiros en la cabeza.
En tanto, en El Salvador lograron determinar que en uno de los casos examinados, las evidencias eran contrarias a la versión del Ejército, de que las víctimas habían muerto en combate.
Cuando lograron exhumar varios cadáveres en un solo sitio, quedó al descubierto que todos habían sido baleados. Los restos se sacaron del área y un experto en criminalística examinó el piso del área de enterramiento, descubriendo que los impactos de proyectiles en el piso coincidían con la concentración de cráneos.
La verdad quedó al desnudo. Las víctimas habían sido arrojadas al lugar y luego ejecutadas por 24 tiradores. Lo más doloroso: el 90% de los 162 restos correspondía a menores de 12 años.
Este tipo de evidencias junto a otros elementos puntuales, es lo que combina la Antropología Forense para sus hallazgos.
"De la locura a la esperanza" es el título del informe salvadoreño en el que se plasmó la verdad.
Turner y su equipo regresarán a Panamá, según han manifestado integrantes de la Comisión de la Verdad.
Los científicos asesorarán sobre el método riguroso para realizar el trabajo. En tanto, queda la expectativa.
LA ANTROPOLOGA
Silvana Turner estuvo en Panamá en 1992, donde participó en una exhumación, identificación y determinación de causa de muerte, a solicitud del Ministerio Público y a instancias de la Coordinadora Popular de Derechos Humanos.
Integra el equipo argentino desde 1988, y es licenciada en Ciencias Antropológicas, con otras áreas de interés como los Derechos Humanos y las Ciencias Forenses.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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