Nación

La vida en 36 metros cuadrados

El terreno es irregular, no se recoge la basura. El agua es escasa, pero la casa es propia.


En la comunidad de San José de Pedregal de la ciudad de Panamá, un gran número de familias han resultado beneficiadas por el Programa de Asistencia Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS).
La vida en estas comunidades no es nada fácil. Las condiciones son bastante similares al área rural panameña, con la diferencia que se encuentran ubicadas en la misma ciudad de Panamá. El agua es escasa, según relatan sus moradores: dos días llega por escasas horas y luego hay que resignarse y esperar... La basura no es recolectada, sino que deben quemarla en sus propios patios. El terreno es irregular, y deben caminar entre piedras y terrenos difíciles largas distancias para llegar a su vivienda.
En compañía de funcionarios del Ministerio de Vivienda El Panamá América visitó varias familias beneficiarias del PARVIS para conocer las bondades y limitaciones de esta iniciativa gubernamental.
Lo primero que llama la atención es lo reducido del espacio de construcción para algunas familias de origen rural con siete y hasta diez miembros: la vida familiar deberá transcurrir en 36 metros cuadrados. El calor es sofocante debido al techo de zinc desprovisto del cielo raso que permite mitigar los rigores de la fuerza solar. Se trata de una unidad de vivienda unifamiliar que tiene dos recámaras, sala comedor y un portal. Las puertas de la vivienda deben ser suministradas por la propia familia.
Según relata Miguel de Los Santos Rodríguez y su esposa María Aparicio, una humilde familia con 7 hijos, en 1998 hicieron la solicitud para recibir los beneficios del PARVIS; luego de los trámites de rigor y lograr el acarreo de los materiales de construcción, finalmente en enero del 2003 recibieron la buena noticia que su casita comenzaría a ser una realidad. Se destaca la extensión del terreno que es muy amplia: cinco hectáreas permitirán poco a poco ampliar su vivienda. María relata que contribuyó a la construcción; participó en la mezcla del cemento y arena, acarreó y pegó los bloques; tal vez eso explica su cariño por su nuevo espacio vital.
"Nos ha costado mucho todo esto", comenta con aire de triunfo. La casa se construye siguiendo el patrón colectivo de las Juntas de Embarre, con la participación de las amistades y los propios miembros de la familia.
Según informa Yadira de Higalgo, entusiasta promotora comunitaria del PARVIS, uno de los requisitos es que las familias tengan lotes con suficiente terreno para construir su propia letrina y baño fuera de la vivienda. Los PARVIS se localizan en la provincia de Panamá, en San Miguelito, Arraiján, Chilibre, Felipillo y Alcalde Díaz, y en la provincia de Colón.
Para Jeremías Rodríguez Mosquera, otro jefe de familia beneficiario del PARVIS, la satisfacción es muy grande: lentamente las antiguas láminas destartaladas son cambiadas y una casita va tomando forma, esta vez es construida con bloques de cemento. Jeremías trabaja como vigilante en las torres de transmisión de una radio local. Su terreno es amplio y su casa se encuentra en plena construcción, con la ayuda de su familia. Muestra su agradecimiento a los funcionarios del MIVI, particularmente a Yadira de Hidalgo quien le ha apoyado localmente para gestionar recursos; es consciente en su humildad que los pobres no tienen suficientes manos que les ayuden.
Según explica la promotora comunitaria, Hidalgo, las principales limitaciones para hacer realidad la construcción de la vivienda es conseguir los materiales para la capa base y la arena. Además deben transportar el material para la construcción por sus medios y como requisito indispensable ser el dueño legal del lote.
Indica Carlos Bristan, funcionario del PARVIS, que se busca apoyar a las familias que no poseen recursos económicos y gestionar, con alguna autoridad local, la compra y movilización de los materiales hacia el propio sitio de construcción.
La capacitación a los miembros de la familia forma parte del programa del Ministerio de Vivienda. Deberán seguir las instrucciones precisas del sistema de construcción: una viga antisísmica, una zapata con sus carrillas, y nueve vigas para sostener el techo y las paredes.
Por su parte, Alicia Jiménez, secretaria general del Ministerio de Vivienda, explica que durante la actual administración, los lineamientos de trabajo son llevar las soluciones de vivienda a los sectores más humildes del país; se destacan los programas de Mejoramiento Habitacional, Asistencia Habitacional y las Ayudas Rápidas de Vivienda ( PARVIS). Los fondos para el desarrollo del PARVIS provienen del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el gobierno central. Para los programas de Asistencia y Mejoramiento los fondos son netamente nacionales. La inversión social anual asciende, por parte del BID a tres millones de balboas (B/ 3,000,000). En el último año (2002- 2003) el gobierno tuvo que disminuir la inversión a B/ 1,800.000.
Indica la funcionaria que el proyecto de subsidios de materiales asciende a B/ 1,500 por unidad familiar. El Ministerio de Vivienda aporta la mano de obra, y en algunas ocasiones el lote. Al totalizar los recursos el aporte para cada solución de vivienda es de B/ 3,200.
Los préstamos deben ser pagados directamente por cada familia al Banco Hipotecario Nacional (BHN). Se disponen además de otros proyectos de construcción de viviendas como los edificios Salomón, para atender la demanda que existe en Panamá y Colón; de forma adicional funciona el programa del Fondo de Ahorro Habitacional dirigido a las cooperativas que ayudan a que sus asociados construyan su vivienda. Sus ingresos provienen del fondo surgido de la venta de Loma La Pava que aportó seis millones de balboas.
Las familias que tienen ingresos entre B/ 1.00 a B/ 300.00; que poseen el título de propiedad de su lote y que se les ha evaluado su condición socioeconómica y carencen de una vivienda, califican para este programa.
Gozan de prioridad aquellas familias numerosas y con casas en mal estado. Por tratarse de viviendas construidas con fondos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es un requisito de la entidad bancaria que los terrenos dispongan de agua potable. Hay áreas rurales que no tienen acceso a agua de forma directa, lo cual descalifica a grandes sectores de población.
Reconoció que la ciudadanía desconoce los requisitos para acceder a los PARVIS y esto provoca malas interpretaciones. Reiteró que la actual administración ha rescatado el programa, porque quedó en una situación de "finalización en 1999", debido a los malos manejos en que incurrió.
Destacó que la política del actual ministro es no entregar materiales sino viviendas terminadas. Se mostró satisfecha por los logros de la actual administración ya que se han entregado a nivel nacional 11,000 PARVIS; por entregar o en construcción se encuentran 2,500 viviendas y por entregar materiales y luego construir, 1,500 soluciones.
Otro de los problemas administrativos superados fue ograr trabajar a través de soluciones colectivas y no individuales, que se prestan a malas interpretaciones; lo anterior significa que se descubren en las comunidades diferentes familias que tienen condiciones socioeconómicas similares y se les aprueba la solución a todos por igual.
Según Maxiliano De Icaza, director de Ingeniería y Arquitectura del Ministerio de Vivienda, los PARVIS responden a un modelo habitacional que ha sido diseñado con todas las especificaciones del REL 94, que es la norma oficial que rige en Panamá para evitar sismos.
Las puertas de las viviendas son de plywood, y las ventanas, ornamentales, de forma tal que permite mayor ventilación y baja sus costos; las paredes son de bloques de cemento y el piso es de hormigón liviano y de acabado liso de concreto. Cada familia debe construirse su propia letrina y baño.
Según la arquitecta Itzamara de Carrasquilla, la solución del PARVIS está planificada para áreas rurales que no disponen de sistemas de alcantarillas. El techo de las viviendas es de zinc, salvo en los casos de las áreas indígenas, sitios en los que se emplean materiales propios del sector para respetar su cultura. La construcción de cada vivienda demora dos o tres semanas.
Según explica el arquitecto Genaro Flores, director de la Escuela de Interiores de la Universidad de Panamá, una de las estrategias para solucionar la situación de las viviendas de interés social es volver la vista a los materiales propios del medio y que lamentablemente no se emplean con fines habitacionales.
Destacó el uso del barro dosificado con arena y cemento. La experiencia es muy intensa en Colombia con una máquina especial que permite construir bloques con resistencia suficiente para emplearse en la construcción de viviendas. También es aprovechable el bambú, material de uso intensivo en Brasil, Colombia y Costa Rica, cuya aplicación implica la siembra de plantaciones sustentables, es decir, que se recuperan los materiales empleados en las viviendas; agregó el especialista que en los techos pueden emplearse las tejas artesanales que disminuyen los rigores solares. Sugirió el uso de tejidos vegetales y de las pencas de las palmas. Recordó las ventajas del barro como elemento propio del ambiente. Es una práctica centenaria que hay que recuperar y cuyos beneficios son mayores que el zinc, destacó.
El arq. Genaro Flores indicó que el aporte de la Facultad de Arquitectura es orientar a los estudiantes a la redacción de Trabajos de Graduación con propuestas interesantes hacia el uso de los materiales propios del ambiente. Se destaca el del bambú, iniciativa que se llevó a cabo con familias campesinas en Santa Fe de Veraguas. Además el uso del aserrín que es otra de las tesis de grado de la facultad. La iniciativa plantea la posibilidad de elaborar techos y paredes con usos intensivos de estos materiales que se desperdician. Recordó que en Chile el Estado lleva a cabo programas de incentivo a la construcción de viviendas para que las familias construyan sus propias soluciones.
EOB: "Cuando estos grupos comenzaron a buscarme para que se postulara mi nombre, les dije que no, pero después hicimos una serie de análisis y respondí positivamente porque se adquiere una responsabilidad. La experiencia que uno tiene, el haber pasado ya por estas cosas hacen que uno asuma un compromiso y si se le vuelve a requerir, sobre todo de los grupos de mujeres, esa presencia para garantizar hasta donde sea humanamente posible que los crímenes cometidos contra las mujeres en estos conflictos armados van a ser correctamente juzgados, fue lo que me motivó a volver a esto".
La CPI, que entró en vigor en julio del 2002, investiga y lleva ante la justicia a los individuos, no a los estados, responsables de cometer violaciones más graves al derecho internacional humanitario: genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Otro delito que juzgará será el de agresión, pero todavía no ha sido definido, por lo que El Panamá América le preguntó a la juez: ¿Cuál es el obstáculo?
EOB: "Cuesta definir el delito de agresión por el enorme componente político que tiene. Vamos a usar como ejemplo, sin entrar a calificarlo como tal, ahora que Estados Unidos invade otro país, si eso se va a considerar o no agresión. Imagínese la carga política que tiene una cosa de esa. Eso hace que sea altamente candente y que nunca se haya logrado el acuerdo. Pensemos que el Estatuto de Roma fue el resultado de un consenso de más de 180 países, los que a lo largo de cinco semanas fueron capaces de llegar a un consenso sobre lo que se iba a considerar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, genocidio. Se tomó toda la experiencia que había acumulada incluso por los tribunales ad hoc. Al final de la votación, sólo siete países votaron en contra, unos 20 se abstuvieron y más de 100 votaron a favor. Pero eso no se logró con el delito de agresión, y son los Estados partes los que deben ponerse de acuerdo. Va a ser difícil, pero creo que se van a poner de acuerdo".
Odio Benito ha sido Vicepresidenta de la República de Costa Rica, dos veces ministra de Justicia, ministra del Ambiente (durante el gobierno de Miguel Angel Rodríguez, 1998-2002); profesora emérita de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, Relatora Especial de la Subcomisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Embajadora Especial y Jefe de Misión de su Gobierno en la preparación de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Preparó el texto del Protocolo Opcional a la Convención contra la Tortura, aprobado por la Comisión de Derechos Humanos y el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas
Luchó porque se tipificara la violencia sexual sufrida por las mujeres como crímenes de guerra, materia que se recogió en sentencias del Tribunal ad hoc y fue un precedente esencial para la redacción del Estatuto que dio vida a la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, Holanda.
Su investigación sobre discriminación en materia de religión y creencias fue publicada en todos los idiomas oficiales de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Su experiencia se extiende a otras áreas y es así como formó parte de una comisión asesora en la Organización Internacional para la Propiedad Intelectual (OMPI).
Pero todas estas vivencias parecen hacer cada vez más humilde a una mujer a quien le fascina la natación, la literatura, el ciclismo y el tenis. La juez que ha sentado al banquillo de los acusados a los más terribles criminales, gasta una broma con El Panamá América al decir que ahora a su edad, lo que hace es caminar y estudiar mucho, por lo que no le dedica tanto tiempo a la literatura como quisiera.
Al término de la entrevista y en el exterior de la Sala de Redacción de El Panamá América, da un ligero vistazo por la vía Ricardo J. Alfaro y exclama: "¡Cuánto ha crecido la ciudad! Antes venía mucho a Panamá con mi mamá, a quien le gustaba hacer compras".
Y no es para menos que a su madre, que ahora tiene 90 años, le encante Panamá, pues aquí nació. Y su progenitora es buena panameña, porque le fascinan las fiestas, aunque la juez dice que en esta materia no la acompaña, porque le gusta dormir temprano.


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113575
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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