Gracias al apoyo de la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa (JICA) y la embajada del Japón, la ANAM tiene hoy un laboratorio capaz de proveer servicios analíticos especializados para la verificación de la calidad del agua, así como el cumplimiento de las normas de calidad y límites máximos permitidos.
Tiene entre sus funciones desarrollar programas de monitoreo del agua de las diversas cuencas del país, apoyar las direcciones regionales en caso de contaminación, mantener un sistema de cooperación y apoyo con otros laboratorios así como posteriormente apoyar los programas de cooperación científica.
Desde su establecimiento se han realizado programas con apoyo de diferentes entidades, entre ellos el monitoreo y calidad del agua en los principales ríos de todo el país, base de datos que permite determinar la calidad del agua en los principales ríos, informe que se encuentra listo para ser presentado y publicado, informó Tejada.
En el laboratorio laboran cinco profesionales que además son capacitados en Japón en cada una de sus áreas.
El hecho delictivo, mejor conocido como "el robo del centenario", se perpetró entre la noche del domingo 16 de febrero y lunes 17 de febrero de 2003.
Las primeras investigaciones daban a conocer que funcionarios del INAC estaban presuntamente involucrados en el suceso.
Lo anterior se sustenta en que los autores del robo tenían copias de las llaves, conocían las combinaciones de las bóvedas y no hubo violencia en el hecho.
Los esfuerzos por encontrar las piezas robadas iniciaron con operativos de búsqueda paralelo a interrogatorios a funcionarios del INAC y particulares, arrojando después hasta 10 detenidos.
Fue hasta tres meses después que mediante un operativo realizado por la Policía Nacional, se recuperó gran parte de los objetos robados.