Luis Carlos, de 12 años, no pudo más. Abrazado y en compañía de su pequeña hermana Génesis y su tía Yeiska Pinzón, se ahogaron en un profundo y emotivo llanto, en el que sin más reparo explotó todo el dolor acumulado a lo largo de este año. El jovencito tuvo que ser calmado por sus familiares. Y es que según su tía Yeiska, Luis Carlos en todo este tiempo solo se mostró serio y sereno, y aunque durante estos meses querían que se desahogara en el llanto lo hizo hasta ayer al recordar la tragedia.