Y es que a su juicio, la veda no debe ser sólo para el camarón, como sucede en nuestro país.
Ramírez citó el caso específico de San Carlos donde por los años de la década del 60 “se pescaban langostas de cuatro libras, se usaban carnadas de tripas a las que se amarraba una cuerda con un fondo, ésta se enredaba en la carnada y la izábamos hasta la superficie".
En la actualidad las cosas no andan muy bien. "Por la falta de una veda estricta la langosta y otras especies están desapareciendo de forma alarmante de las costas del Pacífico".
Se trata de un crustáceo al que le toma de 8 a 10 años para llegar a la etapa adulta y el "descontrol acabó con ella para siempre".
Recordó además que en el pasado transmitió su inquietud a tres ministros de Comercio para que se reglamentara el tema, tal como se hizo en Ecuador, donde se impuso una veda por muchos años. En ese tiempo nadie podía pescarlas ni venderlas, sobre todo en estado de reproducción, porque los "infractores iban a la cárcel y aquí debiera ser igual para el que la compra, la vende y la come".
Del mismo modo, mencionó que en Cuba se implantó igualmente una veda de langostas en reproducción y las menores de ocho pulgadas. "Gracias a ese estricto control Cuba es la primera exportadora de langostas del mundo".
La queja de Ramírez surge justamente cuando se da a conocer el incremento de las medidas de vigilancia en las áreas comerciales y aeropuertos del país, por parte de la Dirección General de Recursos Marinos y Costeros de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).
El Decreto Ejecutivo No. 15 de 30 de marzo de 1981 establece que para dedicarse a la pesca de la langosta el interesado debe solicitar una licencia especial a la AMP en la que se indican las normas y limitaciones de la actividad, sin embargo, según Ramírez, los pescadores hacen caso omiso a dicha disposición legal. En una conferencia organizada por el grupo Conservational International realizada recientemente se recomendó al mundo imponer normas ambientales en los mares y dejar de tratar a las aguas internacionales como "tierra de nadie", si se desea salvar los ecosistemas marinos.
La nota, divulgada por la agencia noticiosa AP, señala además que se requiere la creación de un Fondo Público de los Océanos Mundiales para limitar la sobreexplotación pesquera y la contaminación en zonas de procreación y hábitats sensibles, muchos de los cuales se encuentran en mar abierto.
Debido a que los gobiernos apenas han podido administrar el 40% de los océanos que caen dentro de sus jurisdicciones, es de suponer que no será fácil regular el 60% de aguas internacionales, indicó el informe.
"Las aguas internacionales, abiertas en su mayor parte a la explotación sin control, deben ser manejadas de manera proactiva", dijo el informe emitido por la conferencia, titulado: "No al fin del océano". Por otro lado, recientes investigaciones ambientalistas revelan que "La Gran Barrera de Arrecifes de Australia", una de las atracciones turísticas más importantes de este país, se encuentra amenazada por altas temperaturas del agua, sobre pesca y contaminación.
El ministro de ambiente australiano, David Kemp, dijo que el plan de gobierno incrementaría dichas zonas verdes donde la pesca comercial y deportiva es prohibida, del 5% de los 2 mil kilómetros de arrecife a más del 30%, lo que ha provocado la reacción de los pescadores.
"La Gran Barrera de Arrecifes de Australia" está sufriendo considerables presiones por el incremento de uso turístico, pesquero y de comunidades locales, sostuvo Kemp.
La Gran Barrera de Arrecifes de Australia, situada fuera de la costa del estado de Queensland al noreste de este país, inyecta aproximadamente 975 millones de dólares anualmente a través de turismo y pesca.
Kemp señaló que el plan, que se espera se apruebe a más tardar este año, incrementaría el área de alta protección a 114 mil kilómetros cuadrados, desde 16 mil kilómetros cuadrados, creando la red de áreas marinas protegidas más grande del mundo.
Esto ayudaría a aumentar poblaciones de peces en disminución mediante protección de importantes áreas de apareo.