ANTES, CUANDO no existían aún reglamentos, los "Padres de la Patria" llegaban a emocionarse tanto al momento de sus discursos que se olvidaban del tiempo. En una ocasión un diputado de Colón habló durante 16 horas.
Y qué decir del hoy ex presidente de la República, Jorge Illueca, quien en 1952, en medio de recesos, habló "una semana entera" para tratar de que no se aprobara el presupuesto durante el gobierno del desaparecido presidente José Antonio Remón Cantera.
"El decía: "se va a cerrar la sesión.. pido la palabra". Así estuvo hasta unos minutos antes del Año Nuevo.
Según el poeta e historiador Alvaro Menéndez Franco, lo que ocurre es que no había un límite para las intervenciones.
El conoce mucho sobre este tema, pues fue secretario de actas de la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimiento, es decir, "la de 505", organizada bajo el régimen militar de Omar Torrijos.
"En aquel tiempo los discursos eran kilométricos, se gastaba mucho papel y no había cortapisas", explicó.
"Recuerdo que dos o tres diputados hacían oposición contra una gran masa de gobiernistas, pero nunca se les coartaba el derecho de la palabra", detalló, al tiempo que recordó que las actas eran muy voluminosas, especialmente las tomadas por taquigrafía, llamadas "registro de incidencia". La tarea difícil era que las actas de 505 debían ser resumidas en sólo 25 páginas.
"Para que una ley pasara, a veces tomaba mucho tiempo. Otras eran declaradas de urgencia notoria", destacó, aclarando que el hecho de que los diputados parezcan responder a los intereses políticos y no al bienestar del pueblo, es una situación que no se ha aclarado desde 1904.
"El diputado tiene un doble carácter, por un lado la Constitución dice que se debe a todo el pueblo, a toda la Nación, por lo que no es responsable de cómo vote, ni de lo que diga; sin embargo, muchas veces los partidos los expulsan por votar en contra de la línea política.. Esto es algo que no se ha resuelto".
Menéndez Franco tampoco está de acuerdo con la definición que se le ha dado al término "madrugonazo", tanto, que aún no entiende por qué se ha cambiado ese concepto.
Pese a las fallas que pudieran percibirse en la actual Asamblea, Alvaro Menéndez Franco advierte que en esta institución siempre ha habido voces dignas de escuchar. Han variado desde doctores en Derecho y Medicina, hasta ganaderos, maestros, periodistas y representantes de todas las profesiones.
Según el artículo 15 del Reglamento Interno de la Asamblea Nacional, el presidente de esta institución debe mantener el orden durante las sesiones, así como cumplir y hacer cumplir las normas.
El mismo artículo le da la potestad de sancionar inapelablemente a quien como parte del público, perturbe el orden de las sesiones o irrespete al Órgano Legislativo, a su presidente o a sus miembros. Esta iría desde una amonestación, expulsión del recinto por unidades de la seguridad o de la policía, o incluso, el pago de una multa hasta por B/.500.
Entretanto, el artículo 169 indica que en la discusión de un proyecto de ley en tercer debate, cada diputado podrá participar una sola vez y por un tiempo máximo de 10 minutos.
También aclara que éste no deberá hacer alusión personal de otro colega, pero de hacerlo, el diputado aludido tendrá, inmediatamente finalice la intervención del primero, derecho a réplica por un tiempo no mayor de cinco minutos.
Mientras, el artículo 179 estipula que el presidente llamará al orador al orden cuando profiera expresiones ofensivas contra la Asamblea Nacional, alguno de sus miembros, los órganos del Estado, algún servidor público o contra particulares; así como cuando irrespete al presidente del hemiciclo o desconozca su autoridad.
Lo mismo ocurrirá cuando se exprese en forma descortés contra cualquier persona a quien la institución le haya extendido la cortesía de sala y cuando utilice un lenguaje impropio o inadecuado.
Cabe destacar que el artículo 234 señala que los miembros de la Asamblea no son legalmente responsables por las opiniones que emitan en el ejercicio de su cargo y en su lugar, merecen consideración por parte de las autoridades.
"Por ahí escuchamos que hablan de ese asesino proyecto. Asesinos fueron ustedes que malversaron los fondos del Estado como unos vulgares ladrones..", Zulay de Vásquez (PRD).
"Este debate no es para que estemos llamándole aquí a nadie ladrón. Nosotros no matamos a nadie..", Luis Carlos Cleghorn (Panameñismo).
Largos y acalorados debates
Las discusiones sobre las reformas a la CSS provocaron confrontación entre varios diputados.