Las botellas que hay en la Asamblea Legislativa "se van" advirtió ayer el presidente de este órgano del Estado, Carlos Alvarado, quien se comprometió también a respetar a los funcionarios de carrera y los que trabajan.
Mientras que los representantes de los servidores públicos ante el Consejo de Carrera Legislativa solicitaron que se respete a aquellos funcionarios que no están amparados por esta norma legal.
Los funcionarios, a través de una nota firmada por su dirigente José Barahona y enviada al presidente de la Asamblea Legislativa, Carlos Arosemena, solicitaron una reunión para identificar las condiciones de trabajo a las que aspiran.
Actualmente la institución cuenta con 750 funcionarios permanentes de los cuales 343 están amparados por la Ley 12 de febrero de 1998 que norma la Carrera del Servicio Legislativo.
Los funcionarios plantearon en la nota que en el último año han avanzado en la revisión del manual de cargos, escala salarial y demás reglamentos administrativos que puedan dotar a la Dirección de Recursos Humanos de los instrumentos que garanticen la integración de los funcionarios a la Carrera de Servicio Legislativo.
El presidente de la Asamblea dijo que hasta el momento no se han hecho destituciones, pero recalcó que quien es "bueno se queda", pero aquéllos que la administración considere que hay que cambiar serán removidos de su cargo.
Una de las primeras acciones del presidente de la Asamblea, después de haber tomado posesión del cargo, fue solicitar a todos los directores de departamento que pusieran su cargo a disposición.
Alvarado designó el lunes como director administrativo a Jorge Ruíz, a quien había identificado como exadministrador del IRHE y de la Presidencia de la República, pero fue removido del cargo ayer mismo a dos días de su nombramiento.