Quién diría que un pequeñín con sus fuertes mandíbulas es capaz de destruir haciendas, huertos y jardines enteros, ya sea de noche o de día. Aunque usted no lo crea así son las arrieras, que a la vez cumplen uno de los trabajos más organizados en el mundo animal. Estos insectos se encargan de cortar las hojas de las plantas y cargarlas a través de senderos hasta su colonia formada por montículos de tierra que se asemejan a exuberantes e imponentes castillos.
Las hormigas arrieras se originaron en las tierras mas bajas de Suramérica y han coevolucionado con su ambiente natural desde hace millones de años.
Son uno de los insectos más evolucionados y exitosos. Donde quiera que existan, ya sea en zonas tropicales o subtropicales, ellas son las hormigas que dominan.
Así lo dumuestran incluso en los predios de la ciudad de Panamá. Durante esta época se observa su presencia que predomina en los jardines, ya que estos se convierten en sitio seguro para conseguir alimento.
Según el profesor Roberto Cambra, del Museo G.B. Fairchild de la Facultad de Ciencias, Naturales, Exactas y Tecnología de la Universidad de Panamá, las arrieras que hay en Panamá pertenecen a la familia Formicidae del orden de los Himenópteros, pero el nombre técnico de la especie más común en nuestro país es la Atta cephalotes. Esta especie se originó hace 50 millones de años.
Las zompopas, como también se les conoce en otros países, cortan las hojas de los árboles para llevarlas a su nido y cultivar hongos, por lo que se han vuelto en una amenaza para cada jardín.
Indicó que los nidos de las arrieras pueden tener hasta cinco millones de obreras. En estos nidos encontramos hormigas pequeñas de 2mm, medias de 15mm y soldados grandes que llegan a medir hasta 25mm.
Como en toda sociedad las obreras se encargan de recolectar hojas y traerlas al hormiguero, mientras que las mínimas funcionan como nodrizas y cuidadoras de los cultivos de hongos, que para para comenzar una nueva colonia, parte del hongo debe de estar en forma de inóculo.
Este pequeño pedazo de hongo se transporta en el saco bucal de la reina fundadora que deja la colonia en su vuelo nupcial.
Después de que la reina fundadora se ha apareado, regresa al suelo y empieza a buscar un sitio para el hormiguero.
Luego de encontrarlo, la joven reina cava un túnel; en donde comienza su cultivo que alimenta con sus propios huevos y excremento . Solo después de que el cultivo va progresando, intenta crear obreras. Si en esta etapa la reina llega a perder su cultivo, morirá, debido a que no puede obtener más hongo para empezar.
La reina permanece sin alimento y agua bajo la tierra en las 4 - 5 semanas siguientes y espera hasta que maduren sus crías; después de estas semanas aparecen las primeras obreras, todas hembras, que comienzan a cuidar y limpiar los cultivos.
Algunos de los métodos más eficaces para eliminar las arrieras se refiere a utilizar repelentes. Esto de acuerdo con información publicada por el entomólogo James Zetek.
Cuando se observa que las arrieras están atacando algún árbol, se puede rociar la parte inferior o también se puede rociar la tierra alrededor del tronco con algún insecticida repelente como el sulfato de nicotina. El procedimiento no las matará, sino que las hará huir del lugar, en busca de otro árbol.
Otro repelente es el llamado en inglés "Tanglefoot" que se prepara hirviendo una libra de resina, con un litro de aceite de ricino, modificando la cantidad del aceite. Se emplea como una brocha, pintando una faja continua con tres pulgadas de ancho alrededor del tronco.
La destrucción de los adultos a principios del invierno, también puede ser un método utilizado. Cada hembra destruida antes de que se entierre en su hoyo representa menos nidos.
Para combatirlas por asfixia, se debe hacer la fumigación de los nidos cuando la mayoría de las hormigas están dentro. Es necesario averiguar, antes de hacer las fumigaciones cuántas salidas tiene cada nido y marcarlas con unas banderitas.
Entre las diferentes sustancias usadas para las fumigaciones de los nidos, las siguientes han dado mejores resultados: bisulfuro de carbono (CS2), bióxido de azufre (SO2), y los cianuros de potasa o de sodio (KCN, NaCN).
Las hormigas que dominan
El daño que causan estas especies consiste en deshojar total o parcialmente las plantas; pero el impacto económico depende del estado de desarrollo de la planta y de las condiciones ambientales en el momento del daño, ya que algunas especies pueden soportar hasta tres deshojadas consecutivas sin mermar su rendimiento.