La investigación que pretendía hacer ayer el Cuerpo de Bomberos de Panamá (CBP) y la Policía Técnica Judicial (PTJ) en el área del siniestro en Curundú, fue suspendida ante la falta de seguridad para las unidades que intentaban buscar la causa del fuego.
La decisión de la Policía Nacional de permitir el ingreso al lugar ocasionó que la escena fuera contaminada, lo que dificultará la tarea de determinar las verdaderas causas del fuego.
El inspector Juan De Arco, del Cuerpo de Bomberos de Panamá, confirmó que tanto la Oficina de Seguridad como los expertos en explosivos de la PTJ, decidieron retirarse del lugar de El Triángulo, por falta de seguridad.
Reporteros de Panamá América observaron cuando una unidad policial, apostada en el sector de la barraca 7 que aún queda en pie, permitió que los moradores entraran al área. Las desesperadas personas comenzaron a sustraer cables eléctricos, enseres y pertenencias que quedaban en los cuartos no quemados.
Los bomberos sólo pudieron determinar que el incendio inició en la barraca 7, cuarto 3. La parte trasera del lugar estaba clausurada, pero era utilizada por gente de mal vivir para el consumo de drogas.
También en la investigación preliminar se estableció, según las versiones de las personas del lugar, que en este cuarto condenado no había luz eléctrica y se alumbraban con velas.
Un total de 103 cuartos conformaban las barracas 5, 6 y 7 de El Triángulo, ubicadas en Santa Cruz, corregimiento de Curundú.
Cerca de 400 personas resultaron damnificadas.
Carlos Elías Grey, sólo logró sacar a sus tres hijas. "Yo viví el terror y miedo, al ver que estábamos en peligro", dijo el hombre con lágrimas en sus ojos, mientras miraba desconcertado los escombros.
Sólo escuchó que gritaron "fuego", cuando dormía cerca de las 7: 00 de la mañana y no pudo salvar nada.
En la barraca 7, cuarto 3, donde vivía Magaly Medrano, de 42 años, inició el incendio a las 6: 45 de la mañana. Como pudo salió del cuarto del viejo caserón condenado, entre el humo que la asfixiaba y las llamas. El fuego venía de atrás de su cuarto, contó su hija Anays Blythe.
Ahora las autoridades buscan a una mujer apodada "Coco", una ex presidiaria, quien pernoctaba en el cuarto clausurado que se encuentra detrás de una antigua fábrica de muebles.
La baja presión del agua, la falta de hidrantes y el viento contribuyeron para que en escasos minutos, se consumieran las viejas casas de madera.
Las unidades del CBP recibieron el llamado a las 6: 48 de la mañana y a las 7: 02 llegaron al lugar, donde se encontraron con una baja presión del agua. Al área llegaron 5 vehículos de extinción de incendios, tres tanqueros, dos ambulancias.
El siniestro dejó ocho personas afectadas. Rogelio Ricardo Steven, de 44 años, residente en el lugar, presenta quemaduras en segundo grado en su rostro, pies y brazos, por lo que fue trasladado al hospital Santo Tomás.
El bombero de la Guardia Permanente, Ulises Pinzón, de 23 años, presenta quemaduras leves.
Otras seis personas presentaron síntomas de ansiedad, asma, heridas en la cabeza, descompensación e inhalación de humo.
Los residentes de estas tres barracas tenían que desalojarlas esta semana, debido a que se construirán nuevos edificios en esta área, a un costo de B/. 55 mil.
La ministra de Vivienda, Balbina Herrera, visiblemente molesta, dijo que "se nos adelantaron, sabían que tenían que irse". "Alguien tiene que pagar", afirmó la ministra.
El área estaba fuertemente custodiada por unidades policiales, debido a la proliferación de las pandillas. La noche anterior había ocurrido una balacera.
La Junta Comunal está recibiendo donaciones de alimentos secos y enseres para los niños.
Las llamas regresan a Curundú
El incendio de ayer se registró a dos meses del suscitado en el sector "S", donde perecieron dos menores y desapareció otra.