SON LAS 7:00 p.m., cuando un ánfora ubicada al final de la sala comienza a expulsar las bolas con los números impresos que se marcan automáticamente en dos grandes tableros ubicados alrededor de la amplia sala con más de 500 mesas.
Hay un ambiente de quietud y suspenso en la sede principal de los Bingos Nacionales "El Rancho", en el corregimiento de El Chorrillo, donde desde jóvenes hasta adultos se reúnen para pasar un rato agradable.
Aquí la única función de los jugadores, además de decir "bingo", es colocar sobre su cartón las fichas para cubrir los números que salen.
Panamá América observó a más mujeres que hombres jugando. Aquí la mayoría de los asistentes son jubilados.
Vimos a una señora muy elegante y con un sombrero que impedía verle con claridad el rostro. Se trata de Esther Meneses, quien esporádicamente viaja desde Colón para distraerse y además ganar algunos balboas.
Explicó que lo hace porque los bingos en Colón pagan muy poco. Meneses sólo tiene un cartón, mientras otras dos señoras tenían 10 entre las dos. Ellas no vienen de sitios lejanos, sino de Paitilla, en la ciudad capital.
"Las personas aquí son muy amables, son honestas, no hacen trampa, no se escuchan palabras obscenas, además esto nos ayuda a distraernos", señalaron muy animadas las jugadoras.
Esta sala de juegos reparte de lunes a jueves hasta B/.3,700.00; mientras que de viernes a domingo hasta B/.3,900.00, pues tiene un promedio de venta diario de 4,900 cartones.
Este año la entidad no ha podido dar aportes al Estado, debido a que está saliendo de un déficit que sigue afectando la actividad.
Las mujeres juegan más
El descuido en los los bingos ha llevado a los clientes a jugar en los casinos.