Omar Batista salió la tarde del miércoles dispuesto a traer de vuelta las mejores fotografías, "la portada", como se conoce en el argot periodístico el placer de que las imágenes de la página principal del diario sean de uno u otro fotógrafo. Su profesionalismo se lo garantizaría una vez más.
Pero, minutos más tarde sus esperanzas se fueron literalmente a tierra. Un policía ignoró sus explicaciones y decidió que Batista, reportero gráfico de EPASA, conociera por dentro el área policial de San Felipe.
"No puede tomar fotos", le dijo, mientras él intentaba registrar con su lente el momento en que un policía arremetía contra unos jóvenes. El incidente pasó a la lista del tras bastidores de la protesta.