Las túnicas que ha vestido la imagen de Jesús Nazareno durante los siglos XVII y XVIII, entre otros valiosos objetos, serán exhibidos en el nuevo Museo del Cristo Negro, inaugurado ayer por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) en la antigua ciudad de San Felipe de Portobelo, en Colón.
Las instalaciones del museo, que están en la restaurada Iglesia San Juan de Dios cuya edificación data del siglo XVII, fueron inauguradas formalmente por el segundo vicepresidente de la República, Dominador Kaiser Bazán y la directora del IPAT, Liriola Pittí, quien a su vez traspasó la obra al director nacional de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura, Carlos Fitzgerald.
En su momento, Pittí explicó que se ha hecho una inversión de un millón 208 mil 235 balboas en obras restauradas y construidas. Anunció que tienen como propósito potenciar el atractivo de Portobelo para que las personas que llegan a este sitio histórico puedan observar estas obras.
Agregó que aunque otras obras están en ejecución, se promocionan las actuales, como el Centro de Visitantes, el Centro de Desarrollo Turístico para Microempresarios, mercado de artesanías, estacionamientos, empedrado de calles e iluminación del centro histórico.
Estas obras, que fueron desarrolladas en conjunto con la Agencia Española de Cooperación Internacional, el gobierno panameño y el Municipio de Portobelo, han estado al servicio de la comunidad desde hace un año y ahora fueron inauguradas, a cuatro meses de culminar la actual administración.
Sólo en el empedrado de calles, iluminación del centro histórico y remodelación de la plaza, la inversión alcanzó los 98 mil 697 balboas. Mientras que durante la administración de Pérez Balladares se logró en conjunto con la Agencia Española la restauración del Edificio de la Real Aduana y Contaduría.
En el Museo del Cristo Negro, que tiene a sus lados algunas paredes de cristal, se conservan piezas que datan del siglo XVIII, como un crucifijo de bronce propiedad de Raquel Cedeño, que es exhibido junto a otros objetos que conservan moradores del área. Algunos de los vestidos de terciopelo, cuyos donantes se desconocen, son de los siglos XVII y XVIII y otros que fueron donados por personalidades como Roberto Durán, Ismael Laguna y el boricua Ismael Rivera.