Washington.- Latinoamérica ha visto cumplidas sus aspiraciones de homologarse con Estados Unidos y garantizar su posición en la toma de decisiones sobre el cumplimiento de cada país en la lucha antidrogas.
Este fue el mensaje que envió el presidente de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en su discurso de apertura ayer del primer periodo extraordinario de sesiones del organismo convocado para analizar los esfuerzos realizados por los distintos países miembros con los criterios del Mecanismo de Evaluación Multilateral.
"El MEM fue creado para asentar las bases de nuestro común progreso y para el mejoramiento del entendimiento mutuo", declaró el presidente del CICAD, Lancelot Selman, director de la Agencia de Servicios Estratégicos de Trinidad y Tobago, haciendo resaltar la diferencia entre este mecanismo y las evaluaciones unilaterales del Departamento de Estado sobre la cooperación que recibe de los otros países en la lucha antidrogas, pero sin evaluarse a sí mismo.
Por su parte, al dar la bienvenida a los delegados de 34 países, César Gaviria, el secretario general de la OEA, precisó que el MEM se convertirá en "el punto de referencia para la lucha antidrogas de cada uno de nuestros países".
Sin embargo, añadió que "la evaluación cumple su propósito sólo si un preciso diagnóstico tiene como resultado la corrección de deficiencias y el fortalecimiento de políticas y programas de comprobado valor".
"Aquí todos estamos sujetos a los mismos criterios para negociar, corregir y ampliar los instrumentos de cooperación regional en el combate de la drogadicción y el narcotráfico," explicó Selman en una entrevista con este corresponsal de El Panamá América.
En efecto, a diferencia de los informes que anualmente emite el Departamento de Estado, a solicitud del Congreso, en los que "certifica" (o no) a su criterio los esfuerzos de los países, los informes nacionales de la CICAD son puramente técnicos sin intención de pasar criterio moral o técnico sobre el grado de eficiencia con que cada país encara la lucha antidrogas.
La delegación panameña en la reunión está encabezada por José Antonio Sossa, el procurador general de la Nación, y la integran Greta Marchosky, experta del gobierno nacional para problemas del narcotráfico, y Max López, embajador alterno de Panamá ante la OEA.