Especial para Panamá América
Durante la audiencia pública celebrada en Nápoles, en el juicio que se le sigue por supuesto intento de extorsión a la empresa Impregilo, Valter Lavitola declaró ayer que el expresidente Ricardo Martinelli nunca estuvo al tanto de sus gestiones extraoficiales ni de los llamados que realizó al ex primer ministro Silvio Berlusconi.
Incluso, Lavitola negó que Martinelli le haya pedido que llamara a Berlusconi para presionar a la empresa Impregilo con el objetivo de que construyera el hospital en Veraguas, prometido públicamente por el exmandatario italiano en 2010, y que nunca se construyó.
“Yo ni siquiera podía hablar con Martinelli, así que no, no le pregunté”, respondió Lavitola cuando su abogada Marianna Febrero le consultó si Martinelli le pidió que llamara a Berlusconi para presionar por la construcción del hospital.
Durante la audiencia, que se tramita en la Sexta Sección del Colegio de Jueces, Lavitola también explicó que llamó a Berlusconi —para que intercediera ante Impregilo— porque sus relaciones “eran buenas con todos”.
“Consciente de la relación entre Martinelli y Berlusconi, me puse a llamar tratando de resolver la situación para mantener las buenas relaciones”, sostuvo, y agregó: “Mis relaciones eran buenas con todos, y por esa razón hice una llamada que no me parecía la gran cosa”.
La llamada telefónica a la que se refiere Lavitola —interceptada por investigadores italianos— es el centro del proceso por supuesto intento de extorsión. Para el fiscal Vincenzo Piscitelli, Lavitola amenazó a Impregilo —a través de Berlusconi— para que construyera el hospital en Veraguas. Esa obra nunca se realizó.
El exmandatario panameño ha negado en varias ocasiones tener vínculos con el caso. Sin embargo, el fiscal considera que Lavitola fue el intermediario para preparar una operación fraudulenta en torno a la construcción del hospital. La idea —según el fiscal— era presionar a Impregilo para que realizara la obra y luego, en el pago a subcontratistas, cobrar coimas.
En septiembre pasado, la empresa Impregilo redactó una carta en la que certificó que el expresidente Martinelli no exigió coimas ni amenazó a la empresa. La carta está firmada por el actual delegado administrativo de Impregilo, Pietro Salini.
Según el cronograma fijado por el Tribunal de Nápoles, el próximo jueves los jueces formularán las preguntas a Lavitola, y después —según se acordó ayer— su defensa volverá a preguntarle sobre el caso.
El Tribunal anunció, asimismo, que comenzará su deliberación final el 27 de noviembre y que el 4 de diciembre se podría llegar a una sentencia. En el otro proceso, por supuesta corrupción internacional, acusación y defensa, llegaron a un acuerdo el 23 de octubre pasado de pena mínima, pero sin que Lavitola se declarara culpable.
Aún falta que se inicie, también en Nápoles, el proceso vinculado a la empresa Svemark y Mauro Velocci por la frustrada construcción de las cárceles modulares durante el gobierno pasado.