La Corte Suprema de Justicia declaró legal el arresto de Francisco Javier Solís, presuntamente miembro de una red de sicarios, que pretendía recuperar un cargamento de drogas.
De acuerdo con la decisión de la corporación de justicia, Solís pertenecía a un grupo de sicarios colombianos, ticos y panameños que tenía como misión recuperar un cargamento de cocaína "tumbado" en Río Hato.
El grupo fue detectado luego que unidades de la policía montaron una operación encubierta para detener a un grupo de narcotraficantes.
De acuerdo con los informes manejados por la policía, los sicarios intentarían ubicar 57 kilos de cocaína que desaparecieron en Río Hato.
Las autoridades ubicaron otro cargamento de 32 kilos de cocaína en una residencia en el área de El Chorrillo.