Emilio García Méndez, un argentino experto en temas de menores de edad que trajo a Panamá el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), opinó ayer que la Ley 40 es una de las mejores que hay en América Latina para el trato a los adolescentes.
No obstante, el legislador oficialista, Marcos González, advirtió que hoy mismo presentará ante el pleno legislativo una propuesta para incrementar las sanciones penales a los menores que incurran en homicidio u otros delitos graves.
La Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, presidida por el legislador Javier Tejeira, realizó ayer un foro con UNICEF, legisladores, el Defensor del Pueblo, el Ministerio de la Juventud y representantes de otras organizaciones en el cual se analizó este tema.
Durante este encuentro, el experto traído por la UNICEF mencionó que con el trato de los menores, no se puede tener "mano dura, ni mano suave", simplemente hay que tener "mano justa", no se puede ver a los adolescentes como "ángeles", pero tampoco como "demonios".
El legislador González pidió a UNICEF que de la misma manera que se preocupa por los menores de edad, lo haga por los hijos que quedan sin padres producto de los actos violentos de estos adolescentes asesinos.
Benson también destacó que se escogió al maestro Palomino por su reconocida trayectoria artística y porque conoció a Clara González, lo que en cierta manera le permitió tener una idea formada de lo que sería el monumento en base a sus conocimientos sobre aquella mujer fuerte de carácter, de sorprendente liderazgo y que había hecho un gran trabajo con la juventud.
Entre penetrantes olores a disolventes, a madera cortada, a pintura ... a un ambiente atiborrado de materiales para elaborar objetos con las manos, ha estado el escultor y también pintor Palomino, junto a otros asistentes, para confeccionar la escultura que hoy será develada.
Cinceles, martillos, espátulas y, por su puesto, ingeniosas manos, fueron dando forma a una estructura de color bronce de 1.70 metros de alto por 1.50 de ancho que tiene como base: barro, yeso y fibra de vidrio.
Los talleres de la Universidad del Arte Ganexa, ubicada en El Cangrejo, fueron el escenario de esta misión y para ello el escultor se valió, no sólo de su memoria, sino que también se apoyó en fotografías de Clara González: frontal, tres cuartos y perfiles.
Al preguntársele cómo conoció a la doctora Clara, recordó que fue en 1964, cuando era un adolescente. Ese año denunció a unas señoras que pedían limosna en el área de Santa Ana y tenían en total abandono a dos niños, caso que fue llevado al Tribunal Tutelar de Menores. Su denuncia le permitió conocer a Clara y según rememora el entrevistado, ella prácticamente lo obligó a trabajar como inspector en la institución, porque veía su interés por los problemas sociales.
El hecho de residir en El Chorrillo también le dio la razón a doña Clara de contar con un colaborador por conocer bien la psicología del barrio, destaca Palomino.
Hoy este artista señala que jamás se imaginaba que tendría que hacerle un monumento a esta mujer de gran valía, que se preocupó mucho por las personas y que se caracterizaba por su disciplina y honestidad.
Cuando Anayansi Turner fue escogida el año pasado como vicedecana de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, no olvidó para nada su compromiso de campaña: abrir espacio de mayor participación de las mujeres, tanto a las estudiantes como profesoras en la toma de decisiones en esta unidad académica.
Este compromiso incluiría resaltar la figura de mujeres que históricamente habían contribuido a esa participación política y que de alguna manera habían ayudado a la consolidación nacional, como es el caso de Sara Sotillo, Gumercinda Páez, Clara González y otras tantas.
Su tarea inició con la organización de concursos de oratoria, que luego se fortalece cuando un grupo de estudiantes la invita a dar una conferencia sobre Clara González, dentro del marco de conmemoración de su natalicio. Pero el homenaje a esta mujer cobró mayor auge el pasado 8 de marzo cuando se celebra el Día Internacional de la Mujer y se dieron una serie de actividades destacando sus aportes al país.
La idea de un monumento a esta figura surge precisamente porque en el ambiente estaba la inquietud de que a Clara González debía hacérsele un reconocimiento que durara, para sumarse a los libros e investigaciones que se han escrito sobre su vida y obra. La vicedecana Turner sumó en esta labor a un grupo de estudiantes responsables, con ganas de trabajar y con desbordantes conocimientos.
Dentro de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas el proyecto y homenaje ha tenido en el decano Francisco Miranda un obstáculo, según palabras de la propia Turner.
Sus diferencias de naturaleza "política" con el decano afectaron igualmente la propuesta del monumento, ya que a pesar de haberse llegado a un acuerdo con Miranda para realizar una campaña de divulgación sobre la vida de la conocida abogada y política, Turner ha sido acusada de "corrupta y estafadora" por recoger fondos para la escultura.
Aclaró que el dinero recaudado fue para la compra de materiales, placas y actos especiales, ya que el artista prácticamente regaló su trabajo. "La facultad genera fondos de autogestión y no hemos visto un solo centésimo, sino que hemos estado recogiendo donaciones privadas", precisó la vicedecana.
Esta académica también detalló, un tanto consternada, que incluso circuló una volante en la que se decía que el monumento no debía ponerse en la Facultad de Derecho porque doña Clara "no había sido educadora, sino perseguidora de estudiantes y que no merecía ser homenajeada porque fue anticomunista y una serie de epítetos en su contra".
Anayansi Turner aclaró que Clara González tuvo un política humanista y una vocación de docente como lo confirman los testimonios de personas y las biografías que se han escrito de ella.
"La presidenta (Mireya Moscoso) ha reinvindicado su figura; tanto tirios como troyanos han reinvindicado su figura a tal punto que el distinguido historiador y abogado Diógenes de la Rosa dijo que ha sido la Mujer del Siglo".
La placa que será develada hoy tiene grabado como mensaje: "Clara González de Behringer, la Mujer del Centenario de la República". Incluso en la Facultad de Derecho hay una placa que la reconoce como la primera mujer abogada de Panamá.
La abogada, escritora, feminista y ex magistrada de la Corte Suprema de Justicia¸ Mariblanca Staff Wilson, en un artículo titulado "Género y Abogacía" destaca parte de la vida y obra de doña Clara González de Behringer y que hoy resumimos en esta columna.
Clara González: abogada, educadora, feminista y política panameña, nació el 11 de septiembre de 1900 en Remedios, provincia de Chiriquí. En 1918 obtuvo el diploma de maestra de primera enseñanza. De 1919 a 1922 realizó estudios en la Escuela Nacional de Derecho, convirtiéndose en 1922 a la edad de 23 años, no sólo en la primera mujer universitaria, sino en la primera abogada panameña, al obtener el título de Licenciada en Derecho.
Luego de graduarse, Clara no pudo ejercer la profesión de abogada, toda vez que existía una ley que le impedía ejercer la abogacía a las mujeres. Durante dicho intervalo de tiempo, trabajó como profesora en un centro educativo.
222 Hoy en horas de la mañana, el Vicedecanato de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá rendirá un tributo a la primera mujer universitaria y abogada, con un monumento que quedará para la posteridad.
El 8 de diciembre de 1922, formó junto a Sara Sotillo, Elida de Crespo, Enriqueta Morales, Sara Barrera, Rosa Navas y otras mujeres, en su mayoría educadoras, el movimiento femenino que se denominó "Renovación", cuyo principal objetivo fue el de ganar adeptas y el apoyo de personalidades masculinas para la reforma de las leyes civiles y políticas a favor de la igualdad de la mujer y presentar a la Asamblea un proyecto de ley sobre el voto femenino.
En 1923 fundó el Partido Nacional Feminista; partido que luchó durante dos décadas por la igualdad legal y política de las mujeres y por su emancipación social, cultural y económica. Fue gracias al gran trabajo realizado por Clara y las mujeres que la acompañaron, que en 1946 la panameñas obtuvieron parcialmente el voto y la igualdad de derechos políticos. También en 1923 esta mujer, junto a sus compañeras del Partido Nacional Feminista, fundó la Escuela de Cultura Femenina, el primer centro de esta naturaleza para mujeres que existió hasta 1930.
En 1927, obtuvo una beca y viajó a Estados Unidos para proseguir estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York y en 1929 obtuvo el diploma de doctora en leyes, siendo la primera mujer en Latinoamérica en ostentar tal título.
En 1940, se casó con un ingeniero norteamericano, Charles Behringer, quien laboraba en la Zona del Canal y aunque no tuvo descendencia con él, su cariño de madre lo volcó sobre sus sobrinos y sobrinas.
En julio de 1942, Clara colaboró en la redacción de un Decreto, que creó el Instituto de Vigilancia y Protección del Niño, el Departamento de Corrección y una Clínica Psiquiátrica Móvil. También ese año, el gobierno la envió a Estados Unidos, como integrante de una comisión, a cursar estudios sobre delincuencia juvenil, sobre instituciones de menores y sobre régimen penitenciario y a su regreso al país, fue designada Comisionada General del Instituto del Niño.
El 31 de diciembre 1944, fundó el Partido "Unión Nacional de Mujeres", teniendo destacadas dirigentes como Josefina Oller, Guillermina de Casco Díaz, Magdalena de Briceño, Stella Sierra, Gumercinda Páez y otras; establecieron escuelas de ciudadanía y centros populares de cultura en diversos barrios y además lucharon por el pleno derecho de las mujeres al sufragio, lo que finalmente lograron en 1946 cuando se promulgó la nueva Constitución panameña.
En 1945 Clara González fue postulada por el Partido Liberal Renovador, como candidata a diputada de la Asamblea Constituyente. De 1945 a 1946, doña Clara ejerció el cargo de Viceministra de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública, convirtiéndose en una de las primeras abogadas en ocupar un alto cargo en el gobierno. En las elecciones presidenciales del año 1948, Clara fue candidata a la segunda Vicepresidencia de la República por el Partido Liberal Renovador.
En 1951 presentó la ley que dio lugar a la creación del Tribunal Tutelar de Menores y fue elegida por la Corte Suprema de Justicia, como la primera Jueza de Menores, ejerciendo dicho cargo durante 13 años. Bajo su dirección se organizó esta entidad, la que lleva su nombre; institución en la que realizó una extraordinaria y fructífera labor social.
De 1931 a 1959, fue representante destacada de diversas organizaciones internacionales y participó en un gran número de congresos mundiales de la Federación de Abogadas, del Consejo Nacional del Crimen y de la Delincuencia de Estados Unidos, de los Congresos Panamericanos del Niño y de Asistencia social. Fue también fundadora de otras asociaciones de mujeres, como el Club de Mujeres Soroptimistas y la Unión Nacional de Mujeres Universitarias y fue objeto de numerosas distinciones, honores y premios en el ámbito nacional e internacional.
Dentro de su trayectoria tiene también, el ser la primera representante panameña en la Comisión Interamericana de Mujeres de 1929 a 1936; el haber colaborado en la creación de la Caja de Ahorros y en la organización del sistema penitenciario panameño.
Entre las publicaciones de Clara destacan de 1923 a 1927, diversos artículos en la revista Orientación Femenina; El Programa del Pensum Académico de la Escuela de Cultura Femenina (1924), muestra su influencia de avanzada. En 1926 escribió "La instrucción cívica en las escuelas secundarias de Panamá"; en 1930, "Las cortes juveniles y el sistema de libertad vigilada"; en 1956 "La reforma penitenciaria". Se jubiló en el año de 1964 retirándose de la vida pública y murió el 11 de febrero de 1990, a la avanzada edad de 89 años.