A pesar de que el presidente de la República, Martín Torrijos, dejó a un lado las banderas políticas y sancionó la ley 25 antitabaco, los fumadores pasivos tendrán que esperar 90 días más para que la reglamentación comience a regir.
Sucede que ese es el tiempo en el que los restaurantes, casinos, bares, discotecas, e incluso las tabacaleras, tendrán que adecuarse a las prohibiciones que incluye la ley.
A los restaurantes, casinos, bares y discotecas les tocará sacar los extractores de humo, quitar las divisiones que separan las áreas de las personas fumadores de las no fumadores y colocar calcomanías que los identifique como espacio cerrado 100% libre de humo.
Las tabacaleras, por su parte, tendrán que colocar imágenes en la parte delantera y trasera de las cajetillas de cigarrillo, las cuales ocupen un 60% del cartón, y alerten con ejemplos las consecuencias del consumo del producto.
Igualmente tendrán que colocar en sus laterales, con letras visibles, las más de 600 partículas nocivas y adictivas que contiene el cigarrillo, entre ellas nicotina, monóxido de carbono, acetona, amonia, tolueno, ácido acético, alquitrán, formaldehído, entre otras.
Prohibiciones. Con la recién aprobada ley 25 se busca que Panamá se una a países Latinoamericanos como Uruguay y Chile, para crear un país 100% libre de humo.
Esto indica que una vez entre en vigencia, quedará terminantemente prohibido consumir tabaco en las oficinas públicas, privadas, ambientes laborales cerrados, todas las terminales de transporte, las áreas comunes de edificios, e instituciones educativas y de salud.
Durante el acto de sanción de la ley, que duró escasos 30 minutos en el Instituto Oncológico Nacional (ION), Torrijos dijo que la sanción satisface “un anhelo de la sociedad panameña”.
Allí se reconoció el trabajo de la Coalición Panameña Contra el Tabaquismo (COPACET), quienes por más de 20 años lucharon para que la ley que controla el consumo de tabaco fuera una realidad.
Para la COPACET, el motor gestor de la ley son las 3 mil personas que mueren todos los años por causas relacionadas con el consumo del tabaco, lo que equivale al 52% de las muertes que se registran en Panamá.
Ante el grado de perjuicio que tiene el cigarrillo en la sociedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha catalogado su consumo como una pandemia y un flagelo en la salud pública que pasa de ser un hábito a una adicción.
Pese a lo alarmante de las cifras, y lo peligroso de la enfermedad, lo que les preocupa a las autoridades es que el tabaco está ganando terreno en la población joven. El 18% de la población estudiantil en Panamá fuma.
Es necesario reforzar el currículo educativo, de tal manera que los niños desarrollen una postura y sepan cuáles son los efectos nocivos que trae consigo el consumir cigarrillos.
Infracciones
- Fumar en los lugares en donde exista prohibición total.
- No informar en la entrada de los establecimientos la prohibición de fumar.
- Permitir que se fume en los lugares que exista prohibición total.
- Entregar o distribuir muestras gratis de cualquier producto del tabaco.
- Vender o entregar a menores de edad productos de tabaco o que imiten productos de tabaco que induzcan a fumar a los menores de edad.