EL Presidente de la Junta Directiva del Banco Nacional de Panamá (BNP), Arturo Melo Sarasqueta, renunció al cargo hace un mes en virtud de lo dispuesto en la Ley No. 61 de 20 de agosto de 1998, mejor conocida como "Ley Faúndes", que impone el retiro obligatorio de los servidores públicos que han cumplido 75 años de edad.
Melo Sarasqueta, quien también presidió la junta directiva del BNP durante la gerencia de Rafael Arosemena a finales de la década de los 80, está a la espera de que el Ejecutivo designe su reemplazo.
La "Ley Faúndes" establece, que todos los funcionarios al cumplir 75 años deben abandonar sus cargos, excepto los servidores de elección popular.
En agosto pasado, el gerente del BNP, Juan Ricardo De Dianous, preguntó al procurador de la Administración, Oscar Ceville, si la referida norma se le aplicaba a los miembros de la directiva de la entidad bancaria.
Ceville respondió, que "un servidor público no es sólo, quien percibe remuneración del Estado, sino todo aquel que haya sido nombrado en un cargo por algún órgano estatal", dejando entrever que Melo Sarasqueta tendría, que abandonar el cargo este año.
A diferencia de Melo Sarasqueta, existen funcionarios, que se niegan a dejar el sector gubernamental. Tal es el caso del asesor del Ministerio de Educación, Manuel Solís Palma, quien tiene 88 años y devenga un salario de B/.4, 500 mensuales.
La "zarina anticorrupción", Alma Montenegro de Fletcher lamentó, que hayan funcionarios que no respeten las leyes vigentes y que no sigan la "cultura de la legalidad".
Al menos 50 docentes y administrativos de la Universidad de Panamá, han dejado sus cargos debido a que un fallo de la Corte Suprema de Justicia los incluyó dentro de la Ley Faúndes.
El titular de Educación, Miguel Ángel Cañizales, defendió la labor de Solís Palma alegando que el problema de la educación requiere de los mejores hombres, capaces y con experiencia.
Ley Faúndes toca al Banco Nacional
Varios sectores opinaron que así como Solís Palma se quedó, hay que dejar a todos los demás.