La comunidad libanesa en Panamá protestó pacíficamente ayer frente a las oficinas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ubicada en Clayton, demandando "prontamente" un alto al fuego y la intervención de esa entidad en el conflicto entre el Líbano e Israel.
La manifestación la encabezó el cónsul honorario de Líbano en Panamá, Foozi Hachem, quien acusó a la ONU de actuar "muy lento" para tomar decisiones del cese al fuego y permitir el ingreso de medicamentos y artículos de primera necesidad.
Los manifestantes, cerca de 300, llevaban pancartas donde se leía: "La ONU es inútil", "No a la ocupación en el Líbano", al tiempo que gritaban consignas como: "No somos terroristas, queremos paz".
Merilio Morell, funcionario de la ONU en Panamá atendió a una reducida delegación de los manifestantes que pidieron, a través de una misiva, la intervención de ese organismo en Líbano, que desde hace 16 días es blanco de ataques israelíes contra la milicia Hizbulá.
Hachem indicó que estaba seguro de que los representantes de la ONU transmitirían el mensaje a sus colegas de la sede en los Estados Unidos, para lograr la paz.
Una de las manifestantes, Ser Sarah, relató que varios de sus familiares murieron durante los bombardeos y quienes sobrevivieron aún no han podido salir de la zona de guerra.
"Esto es para que lo gaste en sus hijos y en sus casas y no para que se lo den a sus esposos. No se lo dejen quitar", dijo el mandatario.
Además Torrijos anunció las licitaciones para la compra de una planta eléctrica, ya que la del lugar no funciona desde hace dos años y la construcción del acueducto para llevar agua potable.
Manuel Brown, de 73 años de edad, señaló que la vida en el lugar es dura. "Para comer tenemos que dedicarnos a la pesca, a la venta de cocos y a la agricultura", destacó.
Los alimentos de los moradores se basan en los productos del mar, arroz, yuca, ñame, entre otros. La escuela carece de los implementos adecuados para una buena educación.