Altos miembros del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se reunían en campamentos que fueron destruidos por las autoridades panameñas, revelan las investigaciones de la Fiscalía de Drogas.
Un testigo protegido reveló a la oficina de instrucción que una familia de apellido Domico colabora con las FARC.
Añadió el testigo, que estas personas llegaban al campamento y luego bajaban al pueblo de Boca de Cupe a hacer los mandados, allí compraban gasolina y comida. También reveló la existencia de dos ranchos en el lugar, donde llegaba el jefe máximo del Frente 57, conocido como Becerro, custodiado por cincuenta sujetos armados (hombres y mujeres) y dos perros.
En el mencionado campamento, señaló el sujeto, se reunían los líderes máximos del grupo subversivo “Silver”, “Pana” y “Malicia”.