Washington-. El presidente electo, George W. Bush, anunció que seleccionó a Donald H. Rumsfeld, una destacada figura del ala moderada del Partido Republicano, para encabezar al Pentágono, en vez de dos figuras del sector más conservador, de quien tendrá un papel decisivo en solucionar la controversia con Panamá sobre la limpieza de los polígonos de tiro.
Con este nombramiento al cargo de secretario de Defensa, el ex-gobernador de Texas está a punto de completar su equipo de seguridad nacional, faltando sólo que designe al próximo director de la Agencia Central de Inteligencia, mejor conocida por sus siglas inglesas, como la CIA.
Rumsfeld, un ex-congresista Republicano de Illinois de 68 años, fue representante ante la OTAN, así como secretario de Defensa y jefe de la Casa Blanca durante el Gobierno del presidente Gerald Ford, en el que su asistente fue Dick Chaney, el actual vicepresidente electo.
Hasta el momento del anuncio, muchos analistas consideraban que Rumsfeld, quien goza de gran confianza por parte de Bush, se haría cargo de la CIA y que Dan Coats, un ex-senador de Indiana, o el profesor Paul Wolfowitz, un antiguo asesor de Dick Chaney cuando éste fue secretario de Defensa. Ambos son considerados como ideólogos del sector más conservador del Partido Republicano.
Fuentes cercanas al presidente electo indicaron que a último momento quedó claro que éste no tuvo "buenas ondas" con Coats, además de que "era necesario" acallar la lluvia de críticas que le lanzaron los demócratas por su nombramiento al ultraconservador ex-senador John Ashcroft al cargo de secretario de Justicia, a pesar de haber prometido "unir al país" e incluir funcionarios de ambos partidos en su Gabinete.
Anticipando nuevos nombramientos, el periódico The New York Times publicó una nota bajo el titular: "Ex-secretario de Defensa podría ser seleccionado por Bush para la CIA".
Lo que el Times no registró es la anomalía de que en el próximo Gobierno un general en retiro, Powell, estará a cargo del Departamento de Estado con experiencia en el Oriente Medio y la OTAN y que una profesora, experta en Rusia, dirigirá el Consejo Nacional de Seguridad, por lo que hasta ahora sólo el propio presidente, gracias al hecho de haber gobernado Texas, estado limítrofe de México, surge como el único de esta alta esfera con alguna experiencia en asuntos latinoamericanos.
Rumsfeld, quien acaba de concluir un estudio estratégico encomendado por Bush en apoyo de los planes del presidente electo de crear un sistema de defensa contra misiles, plan que está generando fuerte oposición entre los demócratas, ocupó el mismo cargo en el Gobierno del presidente Gerald Ford, considerado como el último republicano que logró forjar una política exterior genuinamente bipartidista.
Un ejemplo de esta tendencia de Ford fue su selección del abogado William D. Rogers, quien sirvió en el Gobierno del presidente John Kennedy como director de la Alianza para el Progreso, un programa de desarrollo económico y social para Latinoamérica.
Primero Rogers ocupó el cargo de secretario adjunto de Estado para asuntos latinoamericanos, para luego ser elevado al cargo de subsecretario para Asuntos Económicos.
Cuando llegó al Gobierno el demócrata Jimmy Carter, Rogers salió para regresar a uno de los cargos directivos en la prestigiosa firma de abogados Arnold & Porter, de donde participó en formular con la Cruzada Civilista y, específicamente, Gabriel Lewis Galindo, el plan para congelar las cuentas en Estados Unidos de la dictadura del general Manuel Antonio Noriega.
Actualmente el abogado asesora al Gobierno de Panamá en su estrategia de cómo lograr que Estados Unidos continúe removiendo explosivos y sustancias tóxicas de las bases militares que abandonó en función del cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter.
Juzgando a Bush a través de sus palabras de presentación de Rumsfeld en una reunión de prensa, enfatizando la intención de su Gobierno de "dar primacía" a la "restauración de confianza" entre el Pentágono y la Casa Blanca, sería difícil que el próximo presidente modifique la posición del Departamento de Defensa en oposición a una concesión a Panamá en lo que atañe a la limpieza de los polígonos de tiro.
"Nuestra misión será hacer todo lo posible por reforzar y modernizar a nuestras fuerzas armadas", señaló Bush, "porque su papel primordial es estar listo para entrar al combate porque así es como se mantiene la paz en un mundo acechado por el terrorismo y otras amenazas".