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Lluvia de meteoros en noviembre

Para observar meteoros no se necesitan instrumentos.


El ser humano ya no fija su interés en el objeto más luminoso que observaba: el Sol; luego vendría la Luna y después las estrellas y los planetas.
Hoy día la evolución de la Astronomía nos permite observar y dar explicación a algunos de los acontecimientos que en épocas antiguas eran atribuidos a los dioses, prueba de ello son los eclipses o el paso de los cometas.
Debido a los avances tecnológicos, motivados por la curiosidad humana, se emprendió una carrera por explorar los cielos, a tal punto que ya se construye otro telescopio de grandes proporciones y del cual se estima será el más grande del mundo.
Denominado como el proyecto ALMA, se construye en Chile el radiotelescopio más grande del mundo y que estará operando en el 2012. Este instrumento se compone de 64 antenas que estudiarán la formación de los primeros astros hace miles de millones de años.
Este sistema tendrá una resolución 10 veces superior al telescopio espacial Hubble.
Aunque Panamá no contamos con esta tecnología, existe la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía (APAA) que tiene varios instrumentos que le permiten a sus miembros observar y explorar el universo.
Para la ejecución de sus observaciones en Punta Chame, la APAA, hace unos años compró un telescopio Celestron de 11 pulgadas que es el más avanzado en Centroamérica.
Además tienen otros instrumentos aptos para estos avistamientos como binoculares, láser para hacer observaciones en las estrellas y constelaciones, una cámara para vídeo fotografía o astrofotografía.
Con estos aparatos han grabado en vídeo eventos como tránsitos de Saturno, y cuando Marte estuvo en la máxima aproximación en dos años.
Las lluvias de meteoros conocida como Leónidas o estrellas fugaces, tendrán lugar en el mes de noviembre, indicó Tony Earle, asesor de la junta directiva de APAA.
Estas son unas lluvias de meteoros que se extienden entre el 14 al 21 de noviembre, todos los años, y tiene su máximo alrededor del 18.
Para observar meteoros no se necesitan instrumentos, pues es imposible seguirlos con binoculares o telescopios.
Pero sí se requiere de un cielo despejado y oscuro, y evitar la luz de la Luna Llena.
Esta lluvia se llama las Leónidas, porque los meteoros que son del tamaño de las partículas (meteoroides) y que oscilan entre un grano de arena y frijol, provienen de un punto en la constelación de Leo.
Los cometas están compuestos de hielo y polvo. Cada vez que un cometa se acerca al sol, el hielo se sublima y libera las partículas.
Algunas llegan a fracturarse y romperse en pedazos por el efecto del incremento de temperatura. Eventualmente el polvo se distribuye completamente alrededor de la órbita del cometa. Cuando la Tierra cruza o se acerca a una de estas franjas, entonces se produce una lluvia de meteoros y, en casos muy especiales, una tormenta de más de miles por hora.
  • Los primeros astrónomos de la antigüedad no tenían telescopios, en su lugar utilizaban instrumentos para medir la altura en la que estaban situados el Sol, los planetas y las estrellas. El primer telescopio fue inventado en 1608 por Hans Lippershey, pero un año después, el astrónomo italiano Galileo Galilei construyó el primer telescopio registrado y realizó varios descubrimientos importantes.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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