Árboles y letreros caídos además de varias casas afectadas, es el balance preliminar dejado por la intensa lluvia que se registro la tarde de ayer en los distritos de La Chorrera y Arraiján, reportándose en algunos sectores la caída de granizo.
En el sector de La Industria, en La Chorrera, al menos cinco casas fueron afectadas por el desbordamiento del Río Martín Sánchez, aun cuando semanas atrás el Ministerio de Obras Públicas (MOP), había dragado el cauce en varios puntos.
En esta área, los autos que se encontraban estacionados en un taller de mecánica, quedaron parcialmente cubiertos por agua, al igual que el la casa de los propietarios.
Los intensos vientos, derribaron un árbol, el cual cayó sobre parte de una casa y parte del tendido eléctrico, una situación que se repitió en la Barriada Villas del Campo y en la vía que conduce hacia Puerto Caimito.
Los fuertes vientos, provocaron además que la lluvia, inundara la planta baja del Hospital Nicolás Solano, además de obligar al personal médico y de enfermería a movilizar a los pacientes que se encontraban en las camas, cercanas a las ventanas.
Por parte de la administración del hospital, se confirmó además que esta operación fue necesaria en dos salas de hospitalización, en donde la lluvia también afecto parte del mobiliario.
El personal de aseo se encargo de la tarea de secar el piso de ambas salas y cambiar la ropa de aquellas camas que se mojaron.
En la barrida Valle Dorado, se reportó la caída de un muro de contención, lo cual obligó al SINAPROC a colocar cintas de seguridad, en tanto que para hoy se espera se realice una evaluación más detallada; no obstante los propietarios de las viviendas cercanas dijeron haber advertido desde hace meses, a la empresa constructora de la inestabilidad del muro.
En tanto que en el distrito de Arraiján, el Cuerpo de Bomberos, confirmó haber recibido reportes sobre deslizamientos de tierra, en sectores como Cerro Silvestre
En el sector de San Nicolás, las familias que viven a las márgenes del Río Caimito, nuevamente se vieron afectadas, aun cuando en años anteriores las autoridades locales y del SINAPROC, les han advertido que debían abandonar la zona.