Los jubilados, pensionadas y de la tercera edad, ante cualquier consulta o irregularidad que se presente en la aplicación de los descuentos a que tienen derecho por ley, pueden llamar a la línea directa del consumidor, teléfono 510-1300 en la ciudad de Panamá, o a las agencias regionales de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia.
Allí se les resolverá cualquier duda sobre el tema.
Urrego se estableció en Panamá, después de abandonar la prisión de Picota en la ciudad de Bogotá, Colombia, donde cumplió una pena por enriquecimiento ilícito. Tras las rejas, según cita el periodista Gerardo Reyes de la cadena Caracol, "conoció a Yesid Arteta, un importante miembro de las FARC que también había sido capturado, así como a Femey Tovar, un supuesto mensajero de las FARC que ocasionalmente visitaba a Arteta".
En su artículo el periodista colombiano narra la relación de Nelson con la DEA: "funcionarios federales estadounidenses, (..) dijeron que desde la prisión Urrego primeramente ofreció sus contactos de las FARC para sacar cocaína desde las franjas controladas por ellos para ser enviada a Estados Unidos". Agrega el colega, que después de haber sido liberado, ofreció un contrato de teléfonos de satélite que permiten hacer llamadas desde los lugares más remotos sin dejar rastro.
Fue así como el especialista en comunicaciones, que aparentemente hacía la coordinación de embarques de 10 a 15 toneladas de cocaína al mes para el Cartel del Norte, fungió como pieza clave en la operación de espionaje. "Con la cooperación de un narcotraficante, funcionarios norteamericanos colocaron varios teléfonos satelitales, supuestamente imposibles de ubicar, en manos de las FARC, las guerrillas colombianas y luego escucharon sus conversaciones", agrega el relato.
El texto añade que "Tovar envió un mensajero para recoger los cuatro teléfonos en Panamá. Al regreso, uno de los teléfonos fue confiscado por la aduana colombiana. Tovar se quedó con uno y dio los otros a unos comandantes de las FARC conocidos como Orlando Porcelana y José Cabrera Cuevas".
Una vez más revivió su lección. El que llegó a vivir en el paraíso, recuerda su libertad entre los barrotes.