Unidad Investigativa
En once días, ha conocido más gente y más gente lo ha conocido a él que en sus 20 años de experiencia profesional como banquero y acaudalado hombre de negocios.
Y precisamente en ese desconocimiento de su persona por parte de sus posibles electores se han basado sus rivales políticos para lanzar un contraataque frente a su vertiginosa campaña a través de la cual busca ser elegido como candidato presidencial por el Partido Arnulfista y, en consecuencia, convertirse en virtual candidato a la presidencia de la república.
Alberto Vallarino, el arnulfista que hasta hace poco no "sonaba" en San Miguelito, Coclé o Bocas del Toro, se ha constituido de la noche a la mañana en el contendor de Mireya Moscoso en la disputa por la candidatura presidencial del colectivo oposicionista mayoritario del país con grandes posibilidades de lograr tan titánico propósito, según analistas políticos.
Y lo que es más: ha atraído hacia su bando a conocidas y añejas figuras del Arnulfismo que tradicionalmente le habían dado su apoyo a la mujer que logró el segundo lugar en los comicios presidenciales de 1994 y que ha recorrido la geografía nacional de frontera a frontera donde, a diferencia de Vallarino, es conocida tanto por el campesinado como por las más altas esferas sociales donde se ha desarrollado su vida desde que se convirtiera en esposa del varias veces Presidente de la república, Arnulfo Arias Madrid.
Entrevistado por El Panamá América en su centro político del Edificio Maheli de la ciudad capital, Alberto Vallarino dio a conocer sus aspiraciones, su plataforma de trabajo y sus principales objetivos, tanto si gana las primarias el próximo 29 de marzo, como si las pierde, aunque nunca vislumbró la posibilidad de que esto último ocurra.
Un tema obligado durante la entrevista fue el económico, paradójicamente uno de los talones de Aquiles de Vallarino porque sus adversarios le imputan el ser un hombre adinerado que no conoce la realidad social del panameño.
El responde diciendo que lo que tiene es el producto de más de 20 años de trabajo continuo y que quienes le conocen saben que a él, al igual que muchos panameños, no le importa madrugar y acostarse tarde en la noche luego de una jornada de labor.
¿Rivalidad política o familiar?
Alberto Vallarino refuta las aseveraciones de Moscoso en el sentido de que no tiene dinero "cuando ella es una señora muy rica" y todo el mundo sabe que heredó una mansión en Carrasquilla, la finca cafetalera de Boquete y y otros bienes de su esposo, Arnulfo Arias.
Y como quiera que el entrevistado es pariente de quien fuera la primera esposa del expresidente Arnulfo Arias, Matilde Linares de Arias, surgió la pregunta de si la rivalidad con Mireya solo se circunscribe al campo político o también abarca el plano familiar, a lo que contestó con énfasis que es sólo política.
Sin embargo, al hacer un recuento de los bienes económicos de Mireya, lanzó enfáticamente la aseveración de que lo que ésta tiene lo heredó también de la familia Linares, no obstante sus relaciones con la presidenta del Arnulfismo son cordiales porque además ella ha sido socia de su familia "por los bienes heredados del Dr. Arias que le pertenecieron a su primera esposa, doña Matilde Linares de Arias".
Agrega que la diferencia entre él y Mireya en el plano económico, es que él no esconde lo que tiene y ella lo que quiere es engañar a la gente.
Carrera contra el tiempo
En otro ángulo, y sobre sus aspiraciones políticas, informó que su participación en las primarias surgió como una iniciativa de un grupo de legisladores arnulfistas --los llamados "conejos pintados" y que hoy califican de "saltamontes"-- quienes preocupados por la incapacidad de Mireya Moscoso de conformar una alianza de oposición, además de que no la consideran una figura fuerte que pueda hacer frente al Partido Revolucionario Democrático (PRD), le llamaron para "correr" en las primarias del arnulfismo y él aceptó el reto.
Ahora bien, él considera que los 52 días que le dieron para hacer su campaña es un "plazo ridículo (donde) se nota el pánico que le tienen a esta candidatura".
Hace un recuento de lo que ha logrado en los primeros once días de campaña, durante los cuales ha inaugurado diversos centros políticos, estuvo en varios lugares de la capital, San Miguelito (donde se le candidatizó), en Coclé, Chiriquí, Veraguas, Herrera, Los Santos y hoy estará en Bocas del Toro y Colón.
Le faltan 41 días para hacer campaña proselitista y en ese tiempo, según manifiesta, podrá darse a conocer entre la clase popular.
"A veces escucho la tendencia típica de los asesores de la señora (Mireya) de repetir un estribillo como si las cosas se mantuvieran congeladas en el tiempo, como si no hubieran transcurrido estos 11 días y no fueran a transcurrir los otros 41 días antes de las primarias", dice Vallarino en alusión a su carrera contra el tiempo para darse a conocer entre los panameños antes del 29 de marzo próximo, fecha en que se realizarán las primarias de su partido.
Esa campaña, aduce Vallarino, no debió realizarse cuando justamente la oposición política del país trata de trabajar unida en contra del proyecto de reelección de Ernesto Pérez Balladares, y a Mireya se le aconsejó a tiempo que no debía hacerse, pero dentro del partido hay una dictadura, a juicio del entrevistado.
Arnulfista de toda la vida
Sobre su militancia política, Alberto Vallarino sostiene que él ha sido arnulfista toda la vida y eso lo sabe la presidenta del Partido Arnulfista. Participó en las campañas del 64, del 68 y del 84 y estuvo en diversas ocasiones en Miami, junto al doctor Arnulfo Arias y Mireya cuando él estuvo en el exilio, tiempo durante el cual también estuvo exiliado en esa ciudad el tío del entrevistado, Luis Felipe Clement.
"Ella sabe perfectamente el papel de responsabilidad y de íntima confianza que me delegó su esposo en la campaña de la Alianza Democrática de Oposición de 1984 y sabe también el apoyo que le he brindado a ella en su campaña de 1994 y dentro del Partido Arnulfista", dice el político, refiriéndose siempre a Mireya Moscoso.
De su campaña señala que se ha caracterizado por ser de altura y en la cual no se permite epítetos, sino planteamientos serios. De lo que se trata es de llegar con soluciones a los problemas de Panamá y no de enumerarlos como si fuera una lista de lavandería, porque lo que les interesa a los panameños es la capacidad que tienen los candidatos de resolver los problemas.
Desestimó los señalamientos del expresidente Guillermo Endara, quien lo calificó de "ñañecón del Club Unión", porque en Panamá todos saben quién es Endara y por tanto él no tiene ningún comentario que hacer al respecto.
Plataforma de trabajo
Está basada en problemas y temas específicos de cada región y, por tanto, en una base programática para cada provincia, según manifiesta.
El desempleo es el primer problema que hay que atacar en Panamá, señala, porque es necesario dar oportunidades individuales de crecimiento positivo. En ese sentido, no acepta la versión del Gobierno de que la economía ha crecido, toda vez que ese crecimiento no se ha permeado hacia los sectores más necesitados de la sociedad.
También el sector agropecuario está contemplado en su plataforma de trabajo, porque ha sido un sector que según él, el Gobierno ha desprotegido con esa rebaja acelerada de aranceles y la falta de alternativas para el productor en otros cultivos, especialmente los de exportación.
Asimismo, es necesario ser más activos en programas de riego y acumulación de agua en áreas como Azuero donde las sequías causan estragos.
Considera también que el turismo es otra área a la que hay que prestar atención porque puede generar empleos tanto en la capital como en el interior del país.
El Canal de Panamá también ha sido contemplado por Vallarino, especialmente porque hasta ahora se ha manejado política y militarmente por parte de Estados Unidos, y no desde el punto de vista comercial para beneficiar a la economía panameña. El canal tiene un gran potencial de crecimiento, sin embargo, hoy día no se le brinda a los barcos que lo transitan servicios específicos que pueden generar riqueza para el país.
Panamá es un centro marítimo y de negocios internacional que puede generar grandes riquezas, tal como ha ocurrido con Singapur, Holanda y Hong Kong, y esto hay que aprovecharlo, añade.
Por otra parte, Alberto Vallarino reitera su rechazo al Centro Multilateral Antidrogas (CMA) en su actual concepción y a la reelección del Presidente Ernesto Pérez Balladares.
Destaca que si él llega a ser Presidente de Panamá no pretendería reelegirse porque esta acción distrae al mandatario de una nación y lo aleja de los verdaderos problemas y decisiones que debe tomar en el momento adecuado.
De su vida familiar
Es un hombre de 46 años, apuesto y con temple, casado con Adriana Lewis de Vallarino, con quien tiene tres hijos de 15, 14 y 10 años (Ana María, Diego y Jimena).
Con ese brillo en la mirada que caracteriza a cualquier padre de familia, asegura sentirse orgulloso de los tres porque han sabido poner en práctica una enseñanza basada en el respeto hacia los demás y en ayudar a quienes menos tienen.
Al aceptar su postulación, lo hizo previa reunión familiar, porque está convencido de que su candidatura es un proyecto familiar si se tiene en cuenta que participar en las primarias y luego, de resultar vencedor, en las elecciones presidenciales, exige mucho sacrificio que invariablemente va a abarcar a toda la familia. De hecho su esposa se ha involucrado de lleno en la campaña, especialmente en el área social.
Vallarino proviene de una familia católica y ha pertenecido a diversas organizaciones, tales como ANCON,
Entretanto, desde su despacho en el centro político, donde proliferan los afiches con la foto del Dr. Arnulfo Arias y él, a todas luces más joven, Vallarino les hace llegar a sus copartidarios un mensaje de optimismo y de triunfo en las primarias del próximo 29 de marzo.
Y, de no ganar las primarias, ¿que hará en el futuro? Seguir militando en el partido Arnulfista, en su reorganización porque --según sus palabras--, identificado con las ideas de Arnulfo Arias, luchará porque no exista una dictadura temporal dentro de las filas del colectivo.