En una entrevista a la revista Siete, hace 3 años, Mireya Moscoso definió la presidencia de la República como una cárcel, un recinto donde se siente sola aún estando rodeada de personas.
Su matrimonio de veinticinco años con el fallecido Dr. Arnulfo Arias, unas segundas nupcias con el empresario Ricardo Gruber, de quien se divorció luego de 7 años, y su signo zodiacal, cáncer, nos indican que ella es una mujer de familia que aprecia la estabilidad emocional.
Además de estos dos matrimonios, oficialmente no se le ha conocido otra pareja a Moscoso, ella siempre ha sido muy discreta en cuanto a su vida personal; y cuando unos pocos representantes de medios de comunicación nacional se han atrevido a preguntarle sobre su intimidad, ella ha sido parca en su respuesta.
Sin embargo, muchos han sido los rumores que la han ligado a otros compañeros sentimentales.
Algunos empiezan desde antes que ocupara el solio presidencial. En Chitré, provincia de Herrera, muchos lugareños especularon acerca de una posible relación con Arnulfo Escalona Ríos, quien después se convirtiera en director del Fondo de Inversión Social (FIS) y ministro de Gobierno y Justicia. La veían trasladarse de un lado a otro en compañía de Escalona.
En 1999, los comentarios populares relacionaron a Mireya Moscoso con el médico y ex ministro de Salud, José Terán.
Él nunca admitió que existiera una relación entre ellos y cuando el diario Crítica le preguntó sobre el particular, se limitó a decir que lo único que lo unía con la mandataria era un compromiso con el pueblo panameño.
Así como se habló del supuesto inicio de un romance, también se comentó mucho el supuesto final del mismo.
Algún tiempo después el nombre de Moscoso fue unido al de otro político colaborador suyo, el ex ministro de Gobierno y Justicia y actual magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Winston Spadafora.
La insinuación de la supuesta relación y la publicación de un fotomontaje en el semanario La Cáscara News en el que aparecía el rostro de la presidenta unido al cuerpo de una mujer semidesnuda abrazando a Spadafora, le costó la cárcel y una demanda por calumnia e injuria al director del semanario Ubaldo Davis.
Davis y sus colaboradores Herbert Rattry y Joel Díaz, fueron detenidos y acusados también de "atentar contra la seguridad jurídica del Estado".
El 19 de septiembre de 2001, fue prohibida la venta del semanario por no realizar correctamente los trámites para su registro según la ley 11 del 10 de febrero de 1978.
El director de La Cáscara News fue declarado culpable y condenado a seis meses de prisión, pena que fue conmutada con una multa de 1.000 dólares y la inhabilitación para ejercer cargos públicos mientras durara la condena.
Davis pidió disculpas públicamente a la presidenta Moscoso. Si la prensa antes era cautelosa con el tratamiento de intimidad de la mandataria, ahora lo era aún más. Es un tema tabú
Actualmente, "las malas lenguas" han vuelto a relacionar a la señora con su presunto antiguo amor, Arnulfo Escalona.
Es más, los más osados no consideran una coincidencia que el ex ministro y la ex presidenta viajaran a Estados Unidos al mismo tiempo cuando éste se atendió por especialistas norteamericanos por problemas en una de sus rodillas.
Jugosos o no, los comentarios sobre supuestos romances son sólo eso, comentarios de pasillos o de calle que no han sido admitidos por sus protagonistas. Por ahora Mireya Moscoso sigue "oficialmente" sola, con más tiempo disponible para dedicar a su hijo Ricardo, a sus negocios y a su vida personal.
Dalvis Sánchez, administradora de la Presidencia, y a quien se le encontraron miles de dólares en la refrigeradora de su casa, no sólo estuvo cerca al Palacio sino de la mandataria.
Mercedes García de Villalaz, directora de Aduanas, también fue otra de las fieles acompañantes de Moscoso en sus actos públicos.
Los amores de la mandataria
El hecho de ser una mujer divorciada que asumió el poder despertó muchas suspicacias en la opinión pública panameña sobre la intimidad de Mireya Moscoso, sin embargo, ella ha sido discreta y cuidadosa, sin hacer caso de los muchos rumores que la han relacionado sentimentalmente.