INCREÍBLE. Mientras más basura hay, más gallinazos se mudan a la ciudad de Panamá.
Estas aves, que cuando están tranquilas caminan con pasos lentos y que en apuros corren con pasos laterales, con las alas levantadas y la cola erguida, han encontrado en los enormes basureros de áreas residenciales de la capital la fuente de alimento a la cual descienden desde grandes alturas, a velocidades tremendas, constituyendo un problema que antes sólo afectaba la ganadería y el transporte aéreo del país.
Anteriormente a estas aves se le localizaba principalmente en mataderos, basureros y alrededor de la bahía de Panamá, pero actualmente cualquier rincón donde haya basura es bueno, porque ya son comunes en barrios populares, como residenciales del distrito de Panamá y en San Miguelito.
Además de dar una mala imagen de la metrópolis, estas aves diurnas carroñeras que son del tamaño de una gallina, de plumaje negro, cabeza desnuda y pico y tarsos de color carne, tienen el hábito de defecar sobre sus propias patas, contaminando las superficies que pisan y diseminando enfermedades.
¿Sólo se alimentan de carroña? Pues no. Estas aves pueden alimentarse de animales jóvenes e indefensos, como aves marinas, garzas, tortugas marinas recién nacidas cuando salen de la arena, animales salvajes, huevos; y a veces frutas maduras o podridas; además de vegetales incluyendo nueces de palma de aceite.
El área ganadera es una de las más afectadas por estas aves.
Según Miguel Espinosa, ingeniero zootecnista del Centro de Enseñanza e Investigaciones Agropecuarias de Tocumen (CEIAT), los gallinazos son considerados como una plaga, porque cuando los terneros nacen, son atacados y devorados por estas aves.
Agrega que primero le pican los ojos, después comienzan a comérselo de atrás hacia adelante, sin que las madres de estos terneros los puedan defender, pues son muchos los que se acercan. Pueden reunirse alrededor de doscientos y trescientos gallinazos ante un animal muerto de gran tamaño, unos treinta o cuarenta pelean por la comida, mientras los otros se echan en la tierra, se ubican en árboles cercanos, o vuelan en círculos por encima de ellos.
Por otro lado, Espinosa indica que también son un problema para el Aeropuerto de Tocumen, donde periódicamente lanzan fuegos artificiales para tratar de ahuyentarlos, pero estas aves continúan interfiriendo los vuelos.
Aunque, no todo es malo, estos también son un eslabón benéfico en la cadena animal porque a no ser por ellos no se soportaría la pestilencia de los animales muertos, señala el zootecnista.
Conozca las principales características del Gallinazo.
Los carniceros de la ciudad
Estas aves ocasionaron en el 2000 unos 24 accidentes en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.