A sus 37 años, Alvaro Vargas Llosa siente que ha vivido 60 por todo lo que le ha sucedido: exilio, persecuciones, violación de sus derechos individuales y órdenes de arresto por el hecho de expresar una opinión política, defender la democracia y denunciar la corrupción en su país natal: Perú.
Vargas Llosa, quien participó en la movilización democrática contra el régimen de Alberto Fujimori y ayudó a Alejandro Toledo a alcanzar la Presidencia, tuvo que salir clandestinamente de su país, a finales del año pasado, porque considera que el Gobierno actual lo persigue políticamente a raíz de una denuncia por difamación que le interpuso un allegado del mandatario.
Vargas Llosa dijo que la reacción del Gobierno de Toledo a los señalamientos que le hizo por apartarse de sus promesas al pueblo y rodearse de personas que "no eran de fiarse moralmente", fue la de responder con acciones legales, "que se convirtieron en una cacería, en la que vulneraron mis derechos y órdenes de detención".
El hijo del escritor Mario Vargas Llosa, salió en enero de este año de la clandestinidad para presentar su última obra "La Mestiza de Pizarro", en Barcelona, España, donde ahora reside con su esposa y sus dos hijos, un niño de siete y una niña de cuatro años. El periodista que ayudó a Toledo " cuando nadie daba un centavo por él", ahora dice que es perseguido por éste, participó anoche en la conferencia "Poder y Fuerza Ciudadana en los procesos democráticos", que se realizó en una universidad privada local.
El escritor concedió una entrevista a El Panamá América, en la cual habló sobre el tema de su conferencia y otros aspectos. No hay límites al poder
A juicio del coautor del Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, muchos de los gobernantes de la región cambian de actitud porque el poder los deforma y esto se hace más grave porque no existen las instituciones que protejan al ciudadano de los gobernantes.
Explicó que en América Latina, lo más a lo que se pueden exponer los gobernantes es a una crítica editorial de un medio de comunicación, lo que demuestra que no hay mecanismos institucionales que protejan al ciudadano de esos abusos del poder.
Indicó que los gobernantes tienen una impunidad garantizada por la forma presidencialista en que están organizados los sistemas de Gobierno.
"Tenemos que descentralizar y desconcentrar el poder y empezar por los presidentes que son los que más poder reúnen", manifestó.
Advirtió que si no se aplican esos cambios urgentemente, "nuestros gobernantes aunque sean santos van a abusar del poder porque no tienen frenos".
Dijo que si la ciudadanía sigue confiando en las personas, "estamos muerto" porque el poder los va a corromper".
"La tendencia natural del ciudadano cuando llega al poder es abusar del poder porque no tiene nada que lo detenga... el poder te coloca en una situación mental tan por encima de lo que es la normalidad", señaló el periodista.
Reconoce que el poder deforma a la persona en todas partes del mundo, pero a diferencia de nuestra región, en Estados Unidos y Europa, existen instituciones sólidas que ponen freno a la tentación natural del gobernante por abusar del poder, extralimitarse y vulnerar las leyes.
"El problema es institucional. No hemos arraigado instituciones en la sociedad suficientemente sólidas para frenar a los gobernantes", expresó Vargas Llosa.
A juicio de Vargas Llosa, la actitud de los gobernantes de abusar del poder es peligrosa para la democracia porque crea el escenario propicio a los aventureros, que le prometen al pueblo acabar con la corrupción y una vez llegan al poder, no tienen los frenos institucionales y se vuelven corruptos.
Precisó que algo parecido ha sucedido con personajes como Fujimori, en Perú y Hugo Chávez, en Venezuela, que llegaron al poder porque la gente estaba " tan hastiada de la decretitud democrática de los gobernantes".
" Si no logramos institucionalizar el descontento ciudadano, lo único que va a ocurrir es que el descontento ciudadano va a llevar al poder a aventureros y locos energúmenos, que bajo el disfraz de la anti política, van a imponer formas peores de ejercer la política", advirtió.
De acuerdo con el periodista, un filósofo europeo analizó en el siglo XIX el por qué en Estados Unidos la sociedad funcionaba bien y señaló la existencia de tres estamentos: el poder del Estado, la sociedad civil ( acceso a la economía) y la sociedad política, donde participan los partidos políticos y las organizaciones civiles.
Según Vargas Llosa, lo que está sucediendo en la región es que ninguno de estos tres estamentos está cumpliendo su función, en particular los partidos políticos.
Destacó que los partidos políticos que deben de preocuparse por el interés general de la población se han convertido en una "casta de poder" que luchan por los intereses particulares de sus cúpulas.
"Los partidos en vez de estar representando a los ciudadanos para señalarle a los gobernantes sus límites y para obligar que la economía que permita el acceso a los ciudadanos, se han convertido en instrumento del poder político, que lo que buscan son sus intereses".
Indicó que como los políticos han desertado de sus funciones, la sociedad civil busca desesperadamente tratar de llenar ese vacío, pero no lo ha logrado porque el poder ciudadano no está organizado tan bien como el político, en lo que respecta a recursos y capacidad de movilización.
Como los políticos han desertado de su función, tenemos a la sociedad civil desesperada tratando de llenar el hueco, pero no lo hemos logrado porque no nos organizamos tan bien como los políticos, destacó el autor de El Reino del Espanto.
Vargas Llosa señala que la ciudadanía representa una gran fuerza silenciosa que muchos políticos desafían y hasta ignoran con sus actuaciones de abuso de poder. Indicó que los ciudadanos son más que los políticos en cantidad, a pesar de que éstos parecieran ser más porque trabajan de manera eficaz.
A juicio del periodista, lo que ocurre es que la sociedad civil no está completamente organizada debido a que cuando a una persona se le violan sus derechos, la gente lo observa como un problema del vecino y no se interesa, en cambio, los políticos sí se movilizan alrededor de un interés común y luchan por ello. "Allí está el principal problema: tener líderes civiles que sepan explicarle a la población hasta qué punto si a ti te vulneran un derecho político, o económico, es también mi problema", agregó.
Una vez que tengamos esa conciencia de organizarnos va a ser fácil, a juicio de Vargas Llosa, porque los que pertenecen a sindicatos o a gremios empresariales, pueden empezar desde allí. " El día que ocurra eso los políticos están muertos porque ellos dependen de los votos de nosotros", sostuvo.
Debido a que los partidos políticos no están jugando el rol que le corresponde en la sociedad, la ciudadanía ha comenzado a tomar conciencia que tiene que reemplazarlos, explicó el escritor, quien se considera actualmente un "político de emergencia".
No obstante, advierte que en una sociedad que funcione bien, la sociedad civil no debe de reemplazar a los políticos porque la ciudadanía dejaría de cumplir su función y se politiza también.
Vargas Llosa advierte que la sociedad civil puede llegar a reemplazar a los políticos a través de una forma electoral muy eficaz.
Sin embargo, apunta que no está seguro de que esa fórmula vaya a convertirse en una salida a la crisis porque muchas veces la indignación de la ciudadanía se torna en una respuesta como lo que ocurrió en Venezuela con Chávez o destaca que también puede surgir una fórmula creativa.
Los ciudadanos somos más
No obstante, la sociedad no ha sabido organizar esa mayoría ni crear organizaciones capaces de señalrale a losgobernantes sus abusos.