En medio de la agitada actividad de la ciudad, se mueven una serie de contrastes que para muchos pasan desapercibidos.
En un mismo lugar, o a pocos metros, se mezclan la firmeza del cemento de los imponentes edificios con la fragilidad de las improvisadas casas de zinc.

Un lugar en donde conviven el verdor de los bosques, con la contaminación humana.




